España de luto, fallece David Luque con tan solo 14 años: «Siempre serás recordado como un héroe»

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Trágica noticia.

Las muertes de personas jóvenes, especialmente de niños, golpean con una fuerza diferente. Se sienten injustas, desproporcionadas, como si la vida se hubiera equivocado de dirección. No solo duelen en el entorno más cercano, sino que generan una oleada de empatía y conmoción colectiva: la pérdida de una promesa, de un futuro que ya no será.

David Luque, un niño malagueño de 14 años, ha sido una de esas pérdidas imposibles de asumir. A los 11 años le diagnosticaron osteosarcoma, un tipo de cáncer óseo que le cambiaría la vida y que, tres años después, acabaría arrebatándosela. Pero David no se fue sin dejar huella: durante su batalla, se convirtió en un símbolo de fuerza y resistencia para quienes lo conocieron.

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Su actitud fue tan impactante como su historia. Frente a la enfermedad, David mostró una entereza que desarma cualquier intento de explicación racional. Era, como muchos lo describen, un verdadero guerrero, con una determinación inquebrantable incluso en los días más oscuros.

Un club, una promesa, una despedida.

El CD Cártama, el club de su vida, quiso rendirle homenaje como él se merecía. A través de un comunicado, expresaron su dolor y orgullo con palabras que resuenan más allá del mundo del fútbol. «A sus 14 años nos enseñó que nunca había que rendirse, que había que seguir adelante cueste lo que cueste y que luchar sin piedad es y será una forma de vida para todos nosotros», escribieron.

El lunes 16 de junio, día de su fallecimiento, fue descrito por el club como “uno de los días más tristes”. Aquel niño que nunca pudo debutar como futbolista profesional, se convirtió sin embargo en el alma de un equipo. «Desde tu club nunca nunca te olvidaremos. Gracias por ser ejemplo cada día y por dejarnos este gran legado», concluyó el homenaje.

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David dejó claro cuál era su lema: «sin piedad». Lo repetía en cada sesión de quimioterapia, chocando los puños con sus familiares como si fuera a saltar al campo. Aquel grito de guerra lo llevó también al vestuario del equipo Senior B, donde fue recibido como uno más. En silla de ruedas, sin poder jugar, pero con el corazón dispuesto, lideró el grito colectivo: «sin piedad».

El legado que trasciende el cuerpo.

Ese lema se convirtió en una bandera para su familia. Camisetas con la frase fueron creadas con fines solidarios, y una canción —titulada también Sin piedad— fue lanzada por su tío a finales de 2022. Más que una consigna, esas palabras se transformaron en una forma de estar en el mundo, una actitud frente a la adversidad.

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Gracias a la fuerza movilizadora de David, sus familiares han recaudado miles de euros destinados a la investigación del cáncer infantil. Gran parte de esos fondos han ido al Laboratorio de Sarcomas del grupo de Cáncer y Enfermedades Hematológicas Infantiles del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), en Barcelona. La lucha de David continúa allí, entre tubos de ensayo y estudios clínicos.

Este verano, esa lucha se extenderá un poco más. La Diputación de Málaga ha organizado un festival con un componente muy especial: todo lo recaudado en la “fila cero” se donará al VHIR en homenaje a David. Porque, aunque su cuerpo se fue, su energía permanece como un motor que no se detiene. Como él mismo decía, y como todos repetimos ahora: sin piedad.

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