Cuando una ausencia detiene el día.
Hay despedidas que, aunque ocurran lejos de nuestra vida diaria, consiguen apagar el ruido de lo cotidiano. Cuando fallece alguien conocido —o imprescindible en su oficio— se instala un silencio raro, como si faltara una pieza del paisaje. La noticia corre rápido, pero la comprensión llega más despacio. Y, de pronto, una misma sensación reúne a personas muy distintas frente a la misma pantalla.

No es solo la pérdida en sí, sino lo que esa figura representaba para una comunidad. Quienes informan, enseñan, crean o acompañan desde medios y escenarios terminan entrando en la rutina de los demás. Su voz, su manera de mirar, incluso sus gestos, se vuelven familiares sin pedir nada a cambio. Por eso el impacto se siente íntimo, aunque no haya trato personal. Y por eso tantas despedidas se viven como un golpe compartido.
En esos momentos, el duelo se expresa de mil formas: recuerdos, anécdotas, imágenes rescatadas y mensajes breves que intentan decir lo que no cabe en una frase. Las redacciones y los compañeros lo viven desde dentro, pero el público lo siente desde el hogar. Se cruzan la admiración, la gratitud y una tristeza difícil de concretar. Es la huella de quien hizo bien su trabajo, durante años, sin estridencias.
La voz que acompañó a Galicia.
Esa sacudida colectiva se ha vuelto a sentir en Galicia con la muerte de Maribel Montes, uno de los rostros más reconocibles de la CSAG (Corporación de Servicios Audiovisuales de Galicia). Tenía 50 años y la causa ha sido un cáncer, una noticia que ha dejado en shock a quienes siguieron su trayectoria en TVG. En la televisión autonómica, su nombre estaba asociado a profesionalidad y cercanía. Y ahora, su ausencia se nota como un vacío difícil de llenar.
Nacida en Zas, en la provincia de La Coruña, construyó una carrera sólida desde los informativos. Se formó en Periodismo en la Ciudad de Compostela y, tras terminar, se incorporó a la TVG como redactora. Participó en espacios como Galicia Noticias y varios telediarios, ganándose el respeto dentro y fuera de la redacción. Quienes la veían a diario destacaban esa forma de contar que parecía hablarle a cada casa.

A partir de 2012, su figura se hizo especialmente popular en O Tempo, el espacio meteorológico de TVG. Allí terminó de convertirse en una presentadora muy querida por su manera clara y didáctica de explicar lo que venía del cielo y del mapa. Desde la Corporación de Radio y Televisión de Galicia han subrayado un estilo «basado en la cercanía, el cuidado por la lengua gallega y una divulgación clara, especialmente en cuestiones relacionadas con el cambio climático y la pedagogía científica». Esa mezcla de rigor y pedagogía fue, para muchos, su sello.
Despedida entre afecto y memoria.
El propio medio ha descrito el impacto interno como profundo y ha recordado a Mabel como una periodista «comprometida con su profesión, con una clara vocación por la rigurosidad y por la verdad». También han señalado que siempre tuvo una «mirada propia, precisa y exigente». En el comunicado, la valoración se completa con palabras muy directas: «Mabel Montes ejerció siempre el periodismo desde la vocación de servicio público. Comprometida con la calidad de la información y con el respeto a la audiencia». Y la despedida se cierra desde lo personal, al referirse a ella como un «referente, una compañera y una grande amiga».
En los últimos años, trabajó en las redacciones de la Televisión de Galicia (TVG) y de la Radio Galega, donde su ausencia, dicen, «se siente con fuerza». A las muestras de cariño se han sumado entidades como el Colexio de Xornalistas de Galicia (CPXG), además de colectivos como Defende a Galega, que ha resaltado en redes su «legado de compromiso e independencia». Con casi tres décadas de oficio, también recibió un reconocimiento simbólico en 2024, cuando el comité de los Premios Fouciño la eligió madrina de una edición del festival nacido en su localidad. La despedida final tendrá lugar en Zas, con velatorio en el Tanatorio Municipal el miércoles 21 de enero de 2026 a las 16:00 h, arropada por el afecto de los suyos.
Y, como ocurre en este tipo de noticias, la reacción no se ha quedado en los comunicados oficiales. Las redes sociales se han llenado de mensajes de pésame, recuerdos de emisiones antiguas y palabras de gratitud por tantos años de compañía. Hay quien comparte momentos concretos en los que su forma de explicar ayudó a entender mejor el día a día. Otros se limitan a dejar un “gracias” y un corazón, porque a veces no hace falta más. El suceso, en definitiva, ha desbordado internet con un caudal de comentarios que refleja el impacto de su marcha.