Trágico suceso.
Las tragedias tienen un modo silencioso pero demoledor de impactar profundamente en nuestra sociedad, sobre todo cuando implican la partida de alguien cercano y muy querido. La muerte es una parte inevitable del ciclo de la vida, y aceptarla puede ayudar a mitigar el dolor. Sin embargo, cuando una pérdida ocurre de forma imprevista, especialmente de una figura que ha sido respetada y querida, el impacto se vuelve aún más desgarrador. Este es el caso del reciente fallecimiento de Pablo Hinójar.

Pablo Hinójar, gallego y seleccionador español de gimnasia acrobática, doble mini-trampolín y tumbling, ha fallecido a los 49 años en Madrid, donde se encontraba para participar en una competencia que marcaría un nuevo hito en su carrera y en la vida de los atletas a quienes entrenaba. La Real Federación Española de Gimnasia (RFEG) ha sido la encargada de confirmar la noticia, que ha dejado un vacío irremplazable en el mundo de la gimnasia.
«La Real Federación Española de Gimnasia expresa su profunda tristeza y consternación tras conocer el fallecimiento de Pablo Hinójar Rey (Pontevedra, 1975) esta mañana de sábado. Seleccionador Nacional de doble mini-trampolín, tumbling y gimnasia acrobática durante los últimos años, contribuyó a la consolidación de estas especialidades, alcanzando unos resultados sin precedentes en la gimnasia española», señaló el organismo federativo. Un mensaje que refleja la enorme pérdida que supone para toda la comunidad deportiva y que resalta los logros que Hinójar había conseguido en su carrera.
El legado de un entrenador comprometido.
Hinójar no se encontraba solo en la capital española; estaba acompañado de varios de sus pupilos, entre los que destacaba Melania Rodríguez, campeona europea y mundial en la disciplina de doble mini-tramp. La competencia a la que acudían no solo era un evento de prestigio, sino también un homenaje a la gimnasta María Herranz, fallecida en abril a los 17 años por meningitis. Así, esta cita deportiva adquiría un significado especial para los presentes, que ahora se ven impactados doblemente por la pérdida de Hinójar.
Desde la RFEG expresamos nuestra profunda tristeza y consternación tras el fallecimiento de Pablo Hinojar, seleccionador de DMT/TUM y ACRO.
La gimnasia española lamenta su pérdida y nos sumamos a las muestras de cariño hacia su familia y seres queridos.https://t.co/bwkrnBvkRf pic.twitter.com/P2dt6mMxCO
— RFEGimnasia (@RFEGimnasia) October 26, 2024
Con Melania Rodríguez, su alumna estrella, Hinójar había logrado un hito excepcional: la triple corona en doble mini-tramp. En abril de este año, Rodríguez logró reunir los títulos de campeona de Europa, campeona del Mundo y campeona de los Juegos Mundiales en esta modalidad, consolidando el talento y esfuerzo que ambos pusieron en cada competición y entrenamiento.
Hinójar también alcanzó grandes logros como seleccionador nacional de trampolín. En 2022, el equipo español de doble mini-trampolín se coronó campeón del Mundo por equipos en Sofía, un hito que llenó de orgullo al deporte español. Al año siguiente, se proclamaron subcampeones en Birmingham y, recientemente, en 2024, el equipo fue campeón de Europa en Guimarães. Además, en la disciplina de gimnasia acrobática, el equipo español obtuvo el subcampeonato europeo y mundial, el último también en Guimarães, lo que demuestra la alta calidad del trabajo de Hinójar.
Un vacío difícil de llenar.
«Su prematura e inesperada muerte deja un hueco irreparable tanto para la gimnasia gallega como española. Su pasión e implicación personal será siempre recordada por los gimnastas, entrenadores, jueces y personas amantes de nuestro bello deporte», destacó la RFEG. «Estamos seguros de que su entrega y su dedicación por la gimnasia se convertirá en un ejemplo a seguir para sus gimnastas y para el resto de los entrenadores españoles. La familia de la gimnasia lamenta su pérdida y desde la RFEG nos sumamos a las muestras de cariño hacia su familia y seres queridos».
La partida de Hinójar deja un vacío profundo y duradero en la gimnasia española, especialmente en las disciplinas de acrobática y trampolín, en las cuales ha sido pieza fundamental de su desarrollo y consolidación. Su legado, en forma de medallas y campeonatos, es solo una parte de lo que deja tras de sí; para quienes le conocieron, su dedicación y amor por el deporte es lo que realmente quedará impreso en sus recuerdos.
En un mundo donde el éxito en el deporte de élite depende no solo de la habilidad, sino de la entrega incondicional de entrenadores como Hinójar, su ausencia se sentirá tanto en las futuras competiciones como en cada entrenamiento que sus pupilos y colegas emprendan a partir de ahora. La comunidad de la gimnasia se ha visto privada de uno de sus mayores referentes, pero su ejemplo, su pasión y su legado permanecerán siempre vivos en el corazón del deporte español.