Web
Analytics

Espeluznante: la gran preocupación de Ana Julia desde la cárcel sobre el padre de Gabriel

Este lunes 19 de marzo se cumplen cinco días y cuatro noches del encarcelamiento en la prisión almeriense de El Acebuche de Ana Julia Quezada, la asesina confesa del pequeño Gabriel Cruz. Según se ha sabido durante el día de hoy, Ana Julia por lo visto no tiene contacto con ninguna otra reclusa, sólo con la presa de confianza que le acompaña 24 horas.

Uno de los principales objetivos del centro penitenciario en el que está recluida la asesina confesa de Gabriel es evitar que se autolesione. Por ese motivo, el centro penitenciario ha tenido que aplicar el régimen más seguro y más duro de la cárcel: el de aislamiento. Un régimen que le impide comer con el resto de presas o salir al patio con ellas.

Por lo visto, Ana Julia solo sale al patio cuando no hay ninguna presa en el lugar, y tampoco realiza ningún tipo de actividad fuera de su celda. Las comidas las realiza en esas cuatro paredes, y la única información que recibe del exterior es a través de un televisor instalado en el habitáculo.

Esteban Hernández, uno de sus letrados, por lo visto visitó el pasado sábado en prisión a Ana Julia por humanidad, “para prestarle apoyo y ver cómo se encuentra”, sobretodo “teniendo en cuenta que no tiene a mucha gente en España”.

Gracias a él se han conocido detalles como que la principal preocupación de su clienta era “encontrarse con otras internas”, o que, según él, está muy arrepentida por el crimen.

Precisamente uno de los detalles que más ha llamado la atención ha sido saber que está muy afectada y pregunta mucho por Ángel Cruz, su ex pareja sentimental y padre del menor asesinado. Según el abogado, se preocupa todavía por el estado de salud y anímico de Ángel.

Sin embargo, esta actitud de arrepentimiento no coincidiría con lo que han contado las propias funcionarias de El Acebuche. Al parecer, la asesina confesa de Gabriel no está nada preocupada. Ella se muestra muy alegre con las trabajadoras, un comportamiento excesivamente cordial por el que habrían tenido que llamarle la atención.

Al parecer, la asesina de Gabriel llama a las funcionarias “cariño mío”, “amor mío”, etcétera, motivo por el que le han tenido que avisar de que su relación debe de ser de respeto.

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.