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Esta mujer está intentando que dejen de importar estos escalofriantes muñecos para satisfacer pedófilos

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Una empresa japonesa llamada Trottla está en el centro de la polémica por vender unas muñecas con aspecto infantil. Hasta ahí todo bien, pero hay un problema: venden perfectas réplicas de niñas y sus compradores son pedófilos.

Su fundador es capaz de admitir que él mismo se siente atraído sexualmente por las niñas y asegura que su empresa está ayudando a muchas personas a controlar sus impulsos. Para ello, recurren a muñecas que son imitaciones anatómicamente perfectas de niñas con edades a partir de cinco años. Hemos preferido no poner algunas de las imágenes que pueden verse en la web de la empresa, pero las muñecas son, como mínimo, inquietantes.

La paidofilia o pedofilia es una parafilia que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen, principalmente, a través de actividades o fantasías sexuales con, generalmente, niños de entre 8 y 12 años.

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Según el empresario, “estoy ayudando a la gente expresar sus deseos, legal y éticamente. No vale la pena vivir si uno tiene que vivir con el deseo reprimido“. Han confesado que entre sus clientes se encuentran médicos, profesores y celebridades de todas partes del mundo, aunque obviamente no ha dado nombres. Dice, además, que recibe muchas cartas de clientes que le agradecen porque, según ellos, gracias a sus muñecas pueden mantener controlados sus deseos y evitar que comentan delitos.

Sin embargo, muchos acusan a la empresa de fomentar la pedofilia, en vez de evitarla; de ser un estímulo para los abusadores. Para algunos pedófilos, el acceso a la pornografía artificial o a las muñecas sexuales infantiles puede ser seguro para controlar sus impulsos, evitando que salgan a buscar fuera sexo con niños reales. Pero para otros, estos sustitutos podrían agravar su sentimiento de frustración y querrán buscar un niño real

 

¿Qué demonios? Esto es básicamente decir que está bien mientras sea una muñeca, el problema es, ¿qué ocurre cuando después quieren probar con un niño de verdad?

En Australia una mujer está peleando para lograr detener la importación de muñecos sexuales para pedófilos. A Mellissa Evans, que es madre y abuela, le horroriza que estás figuras sean idénticas a niñas y niños pequeños, y espera que su campaña convenza a las máximas autoridades del país. Evans asegura que el uso de estos muñecos sexuales sólo normalizaría las conductas sexuales entre niños y adultos:

No creo que esta sea la forma apropiada de ayudar a que los niños no sean abusados sexualmente.

Mucha gente está ayudando a que la campaña se viralice:

 

Las muñecas sexuales de niños no son un juego.

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Vía Elegí mal día.