«Estoy…»: Rocío Carrasco confiesa la verdad sobre su separación de Fidel Albiac

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Rocío Carrasco, un rostro que vuelve a la aventura.

Hija de Rocío Jurado y del boxeador Pedro Carrasco, Rocío Carrasco lleva décadas siendo un personaje mediático en España. Entre polémicas familiares y apariciones televisivas, se ha convertido en una figura capaz de despertar tanto admiración como controversia. Ahora, lejos de los platós de debate, su nombre vuelve a sonar, esta vez por un reto que la obligará a dejar atrás la rutina y lanzarse a una experiencia de resistencia.

Televisión Española ha puesto en marcha una de sus grandes bazas de entretenimiento: Hasta el fin del mundo. El reality, que comenzó a grabarse el 18 de agosto, recuerda a Pekín Express en su planteamiento: doce celebridades recorrerán 16.000 kilómetros por América Latina con un presupuesto mínimo. La gran diferencia es que aquí nadie será expulsado, todos deberán alcanzar la meta final, lo que implica meses alejados de sus hogares y familias.

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Para Rocío Carrasco la decisión no ha sido sencilla. Acostumbrada a compartir su vida diaria con su pareja, la aventura supone un sacrificio personal. Sin embargo, ha decidido dar el paso, especialmente tras la abrupta cancelación de La familia de la tele, el programa de TVE que no consiguió seducir a la audiencia el pasado junio.

Una aventura con nombre propio.

El inicio de esta travesía partió desde Madrid rumbo a Costa Rica, donde el grupo de participantes se enfrentará a la primera etapa del viaje. Carrasco formará equipo con su amiga y cantante Anabel Dueñas, lo que le aporta un respaldo emocional importante. No es un detalle menor: la convivencia con alguien de confianza puede marcar la diferencia en un reto tan exigente.

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La colaboradora televisiva se mostró entusiasta desde el minuto uno, sin ocultar la ilusión por embarcarse en este proyecto. «Estoy muy agradecida por darme la oportunidad de vivir esta experiencia, que me parece una experiencia maravillosa. Con mejor compañía no podía ir […]. Espero vivirla y pasármelo bien», declaró con optimismo frente a los micrófonos de Europa Press. Sus palabras dejaron claro que encara este desafío con una mezcla de nervios y alegría.

La separación de su marido durante casi tres meses es, sin duda, el punto más complicado de esta aventura. «Nos tenemos que repartir los quehaceres, los trabajos y las cosas, o sea, él está ocupado», explicó, dando a entender que todo está organizado para que la vida cotidiana siga funcionando en su ausencia.

Un reto que va más allá de lo televisivo.

Aunque la experiencia promete diversión, no todo será sencillo para Rocío. Ella misma admitió con humor que su pareja llevará la situación «pichi-pichá», pero que, aun así, le brinda un apoyo incondicional. «Yo sé que lo llevará ‘pichi-pichá’, está claro, pero bueno, él sabe que es una cosa buena para mí y que me apetecía mucho, y todo lo que sea bueno para mí él lo apoya», aseguró la hija de “la más grande”.

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Con estas declaraciones, Carrasco muestra una faceta más íntima: la de alguien que, más allá de la fama y la televisión, afronta miedos y separaciones como cualquier otra persona. La aventura, por tanto, no es solo un reality: se convierte en un viaje personal que pondrá a prueba su resistencia emocional y física.

El público tendrá que esperar hasta noviembre para descubrir cómo se desarrolla este recorrido extremo. Mientras tanto, Rocío Carrasco se adentra en un camino que la coloca, una vez más, en el centro del foco mediático, pero esta vez por un motivo diferente: atreverse a llegar, literalmente, hasta el fin del mundo.

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