
El mundo del surf despide con tristeza a Hugues Oyarzabal, el talentoso free surfer vasco que falleció recientemente a los 40 años. Reconocido por su habilidad para dominar los tubos y su creatividad en la filmación con GoPro, dejó una huella imborrable en la comunidad surfera. Nacido en Biriatou a mediados de los años 80 y criado en Hendaya, encontró en las olas de Mundaka y Hossegor el escenario perfecto para desarrollar su estilo. Su destreza lo llevó a convertirse en un experto en surfear slabs, esas olas pesadas y desafiantes que pocos se atreven a enfrentar.
Pero su espíritu aventurero lo llevó mucho más allá. Indonesia se convirtió en su segundo hogar, donde continuó explorando su pasión por el surf y la filmación. Su innovación en el uso de la GoPro le otorgó reconocimiento internacional, al experimentar con ángulos inéditos que permitieron capturar imágenes únicas desde el interior de los tubos.
En 2012, su creatividad fue premiada con el primer GoPro Award, galardón que recibió de manos del legendario Kelly Slater en Hawái. Su destreza con la cámara atrajo incluso a surfistas de renombre como Jamie O’Brien, quien buscó sus consejos para mejorar sus propias tomas.
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A pesar de su éxito en el mundo del surf y la cinematografía, en los últimos años Oyarzabal decidió alejarse de los reflectores para centrarse en su hija, Kalani. “Siempre con una sonrisa en el rostro, protagonizó varias películas, pero su mayor logro fue transmitir su amor por el mar a su hija”, destacó el medio Surf30.
Con su partida, el surf pierde a un innovador y apasionado del océano, pero su legado seguirá vivo en cada ola capturada y en cada surfista que, inspirado por su trabajo, busque nuevas formas de contar su historia en el agua. Su fallecimiento deja un vacío en el mundo del surf, pero su legado seguirá vivo en cada imagen capturada desde dentro de los tubos de las olas.