Hace la misma compra en Mercadona y Lidl, y al comparar los precios llega a una contundente conclusión: “Me he ahorrado…”

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Un hábito cotidiano bajo la lupa.

Las rutinas más simples, como llenar la despensa, pueden convertirse en tema de conversación colectiva. En los últimos meses, las plataformas digitales han amplificado pequeños trucos que prometen facilitar la vida diaria. Entre ellos, los relacionados con el ahorro despiertan una curiosidad especial. No solo por el bolsillo, sino porque conectan con experiencias comunes.

Muchos usuarios se detienen a observar cómo otros afrontan situaciones que les resultan familiares. Comparar precios, optimizar tiempos o elegir mejor dónde comprar se ha vuelto casi un entretenimiento. Estos contenidos mezclan utilidad y cercanía, dos ingredientes clave para captar atención. Así, un gesto tan rutinario como ir al supermercado acaba generando debate.

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La compra semanal, además, no siempre resulta sencilla. Factores como la distancia, la variedad de productos o la sensación de pagar de más influyen en la percepción del consumidor. Por eso, cualquier consejo que prometa mejorar esa experiencia tiene muchas papeletas para volverse viral. Las redes funcionan como escaparate de estas pequeñas estrategias.

Cuando el ahorro se convierte en reto.

En ese contexto, comparar precios entre distintas cadenas se ha transformado en un fenómeno recurrente. Ver cómo cambia el coste de productos básicos según el establecimiento despierta interés inmediato. No se trata solo de números, sino de comprobar hasta qué punto esas diferencias afectan al total del gasto. El resultado final suele sorprender.

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Muchos clientes analizan con lupa las opciones que tienen cerca de casa. Buscan equilibrar calidad, precio y comodidad sin renunciar a lo esencial. Este ejercicio, compartido en formato vídeo, genera identificación entre quienes lo ven. Al final, todos quieren saber si podrían hacerlo mejor.

El creador de contenido Alejandro Jara, bajo el usuario @pecandoconalex, se ha unido a esta iniciativa. «Voy a comprar exactamente lo mismo en todos los supermercados con 10 euros para ver cuál es el más barato», explica en su perfil de TikTok. Con esa premisa, plantea un experimento sencillo y fácil de seguir.

El experimento que despierta comparaciones.

«Vamos a empezar por uno que se supone que es de los más caros, que es Mercadona», cuenta en un primer vídeo. Allí selecciona productos básicos, todos de marca blanca. «Lo indispensable», resume mientras muestra su cesta. El objetivo es replicar la misma compra en otros establecimientos.

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La lista incluye leche, huevos, pan de molde, pasta, arroz, tomate frito, fruta y yogures. En el primer supermercado, el importe supera ligeramente el presupuesto inicial. A partir de ahí, Alejandro intenta igualar cantidades y calidades en otras cadenas para que la comparación sea justa. Cada detalle cuenta.

@pecandoconalex Comprando lo mismo en varios supermercados con 10€ para ver cuál es más barato 💸 Hoy Lidl 🛒 #comida #challenge #barato ♬ sonido original – Alejandro Jara

El siguiente paso es Lidl, elegido por recomendación de muchos seguidores. «Me lo habéis recomendado un montón, porque se supone que es mucho más barato», comenta. Tras revisar precios y formatos, llega a una conclusión clara sobre la diferencia final. «Me ha salido todo por 11,70 euros. O sea, que realmente es 15 céntimos más barato que Mercadona», afirma.

El resultado del experimento no ha pasado desapercibido. Las redes se han llenado de opiniones, comparaciones personales y debates sobre dónde conviene comprar. Muchos usuarios han compartido su propia experiencia o han propuesto repetir el reto en otras cadenas. Una vez más, un consejo sencillo ha generado una conversación colectiva.

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