«Hasta aquí»: Joaquín Prat se planta por lo ocurrido con Alejandra Rubio y amenaza con abandonar Telecinco

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Quién es Joaquín Prat y por qué habla todo el mundo de él.

Joaquín Prat es uno de los presentadores más veteranos y respetados de Telecinco. Con una trayectoria consolidada en la televisión española, su estilo directo, sobrio y, cuando hace falta, contundente, le ha ganado el respeto del público y de sus compañeros de plató. Esta semana, sin embargo, ha dado un paso más allá al enfrentarse abiertamente a una de sus colaboradoras habituales: Alejandra Rubio.

La chispa que encendió la polémica fue un vídeo en redes sociales donde Alejandra, junto a su pareja Carlo Costanzia, aparece en las inmediaciones de la prisión de Turín. Su intención era felicitar el cumpleaños de Pietro, padre de Carlo, que cumple condena por intento de asesinato. Las imágenes, evidentemente polémicas, fueron objeto de debate en el programa Vamos a ver, donde Prat no tardó en tomar cartas en el asunto.

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Durante la tertulia, la hija de Terelu Campos adoptó un tono agresivo y a la defensiva frente a las preguntas de los colaboradores. Su actitud, tildada de arrogante por más de uno, provocó la incomodidad palpable de quienes estaban en el plató. No era la primera vez que sucedía algo así, pero esta vez, el presentador decidió no pasar la situación por alto.

Cuando el plató se convierte en un ring.

«La verdad es que viendo otra vez lo que sucedió aquí en plató ayer con Alejandra… A ver si ya de una vez te ubicas. A ver si te ubicas ya. Aquí no vienes con el enemigo», dijo Prat con el rostro serio, dejando claro que la paciencia tiene un límite. Su discurso no dejó lugar a dudas: la relación profesional con Alejandra Rubio está en la cuerda floja.

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Lo que parecía una discusión puntual terminó convirtiéndose en un manifiesto. «Si te crees que estás con el enemigo, pues a lo mejor deberías replantearte qué es lo que quieres hacer», continuó Prat, dejando caer que la continuidad de la colaboradora en el programa podría estar en juego. La frase no solo sirvió como advertencia, sino también como reflejo del hartazgo generalizado entre el equipo.

La actitud altiva de Alejandra, según varios de los presentes, resultó totalmente fuera de lugar teniendo en cuenta que el contenido polémico fue publicado por ella misma. «¿De qué te vamos a preguntar? ¿De un doctorado?», ironizó Prat, visiblemente molesto. La tensión escaló hasta el punto en que incluso hubo amenazas de Alejandra hacia Alessandro Lequio, algo que terminó de agotar la paciencia de todos.

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Un equipo harto de justificaciones.

«Creo que ella debe aprender a gestionar estas cosas», opinó el periodista Kike Calleja, en una intervención que se sumó al coro de voces críticas. La idea general es clara: si decides exponer tu vida personal en redes sociales, debes estar dispuesto a afrontar las consecuencias mediáticas. Y eso incluye responder a las preguntas de tus compañeros de tertulia.

Adriana Dorronsoro fue igual de tajante al señalar la falta de autocontrol de Alejandra en sus respuestas. «Ella lo que debería aprender son las formas en las que contesta porque nosotros le hicimos las preguntas educadamente que le haría cualquier profesional del medio», señaló, con tono firme pero medido. La tertuliana, sin embargo, no pareció asumir ninguna responsabilidad.

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El punto común entre todos los comentarios fue la necesidad de profesionalidad. Nadie en el plató se sintió cómodo con la reacción de Alejandra, que, lejos de aclarar su postura, optó por levantar muros y encender el tono. La pregunta que muchos se hacen ahora es si podrá reconducir su papel en televisión o si este será el inicio de su salida de Vamos a ver.

Realidad y ficción en la vida pública.

«De todas formas, llueve sobre mojado. No es la primera vez que actúa así y que responde así o que tiene esos aires», sentenció Antonio Rossi, elevando aún más la crítica. Para el periodista, Alejandra Rubio parece vivir en una contradicción permanente entre querer exposición y rechazar las preguntas incómodas. Una dinámica difícil de sostener en el tiempo.

Rossi fue más allá en su análisis: «Ni es abogada, ni es actriz, ni es la diseñadora que nos presentaron. Es una colaboradora de televisión que gana dinero de los medios de comunicación exponiendo su vida», zanjó con crudeza. Según él, en cuanto Alejandra acepte esa realidad, podrá trabajar con mayor serenidad y honestidad.

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Por ahora, queda esperar si la joven colaboradora recapacita tras la contundente llamada de atención de Joaquín Prat. La conversación privada que ambos mantendrán, anunciada por el propio presentador, podría marcar un antes y un después en su relación profesional. Porque en televisión, como en la vida, la forma en que respondemos a las críticas dice mucho más que cualquier vídeo viral.