«Voy a tomar medidas».
Los programas en directo son una de las formas más atractivas y espontáneas de hacer televisión, pero también una de las más arriesgadas y difíciles. Los presentadores y los colaboradores tienen que estar preparados para afrontar cualquier imprevisto que pueda surgir, ya sea técnico, humano o meteorológico. A veces, estos imprevistos pueden provocar situaciones cómicas, tensas o embarazosas que se salen del guión y que hacen perder el control al equipo del programa.

Algunas de las causas que pueden desencadenar el descontrol de un programa en directo son los conflictos entre los invitados, las confesiones inesperadas, las interrupciones externas, los fallos de sonido o imagen, las noticias de última hora o las reacciones del público. Estas situaciones pueden generar nerviosismo, desconcierto, enfado o vergüenza en los presentadores, que tienen que intentar mantener la calma y la profesional.
Una de las situaciones más tensas que se han vivido en la televisión española fue la que protagonizaron el periodista Eduardo Inda y el político Pablo Iglesias en el programa ‘La Sexta Noche’. El enfrentamiento entre ambos fue subiendo de tono hasta que Inda acusó a Iglesias de financiarse con dinero de Venezuela e Irán, y este le respondió llamándole “pantuflo” y “mentiroso”. El presentador, Iñaki López, intentó mediar entre los dos, pero no pudo evitar que se interrumpieran e insultaran constantemente.
Otra situación en la que un presentador perdió el control fue la que sufrió Jesús Vázquez en el programa ‘La Voz’. El conductor del talent show se quedó sin palabras cuando uno de los concursantes, Antonio José, le confesó que había participado en ‘Eurojunior’, un concurso infantil que también presentó Vázquez. El presentador no recordaba al joven cantante y se mostró muy sorprendido y avergonzado por su olvido. Antonio José le restó importancia al asunto y le dijo que no se preocupara, pero Vázquez se disculpó varias veces y se tapó la cara con las manos.
Sonsoles Ónega se harta.
La misa funeral de María Teresa Campos, celebrada este lunes en la catedral de Málaga, fue un emotivo homenaje a la trayectoria profesional y personal de la veterana comunicadora, fallecida el pasado 15 de septiembre a los 81 años. Cientos de personas se congregaron en el templo para dar el último adiós a la que fue una de las figuras más influyentes de la televisión española.

Sin embargo, lo que debía ser un acto de respeto y recuerdo se convirtió en una vergonzosa muestra de falta de civismo por parte de algunos asistentes, que aprovecharon la ocasión para llevarse las flores y otros objetos que adornaban el altar.
Así lo denunció el programa ‘Y ahora Sonsoles’, presentado por Sonsoles Ónega en Antena 3, que mostró imágenes del desolador panorama que quedó tras la eucaristía. Según explicaron los colaboradores del espacio, las coronas, ramos y centros de flores que habían sido enviados por familiares, amigos y admiradores de María Teresa Campos desaparecieron en cuestión de minutos, al igual que las velas y los cojines con su nombre. Al parecer, muchos de los asistentes al funeral se los llevaron como recuerdo, sin importarles el dolor de las hijas de la fallecida, Terelu Campos y Carmen Borrego, que tuvieron que presenciar el saqueo.

El descontrol de los colaboradores hace estallar a Sonsoles Ónega.
“Es una falta de respeto, porque otra cosa es que las hijas hubieran querido distribuir las flores”, lamentó la periodista Beatriz Cortázar, que calificó el hecho como “una barbaridad”. Por su parte, el periodista Nacho Gay apuntó a un problema de organización como causa del descontrol, y sugirió que se debería haber establecido un cordón de seguridad o un protocolo para evitar el robo.

“He estado en cenas de alto copete con señoras de gala y tacón de aguja llevándose los centros de flores de las mesas eh”, apostilló Cortázar, dando a entender que este tipo de comportamientos no son exclusivos de las clases populares.
El debate sobre el tema se fue calentando entre los tertulianos de ‘Y ahora Sonsoles’, que interrumpieron en varias ocasiones a la presentadora, que quería cambiar de asunto y continuar con el guión del programa. Sonsoles Ónega se mostró visiblemente molesta por la falta de atención y disciplina de sus colaboradores, y les reprendió, especialmente a Beatriz Cortázar, que era quien más había desautorizado sus indicaciones.
“Oye, os voy a decir una cosa en general. No me hacéis ni caso y os lo he dicho. Son las siete y yo saben que a las siete voy a hacer pipí”, dijo en referencia al bloque publicitario al que debía dar paso en ese instante. “Pero no digas eso”, le replicó Cortázar. “Entonces, como no os calléis cuando haga así, voy a tomar medidas”, sentenció Ónega. “Por favor os lo pido. Y la culpa la tiene Cortázar, que habla por los codos”, concluyó mientras Beatriz ponía cara de circunstancia.