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Hemos estado haciendo el puré de patata mal toda la vida

Cocer las patatas y después machacarlas es una de las maneras más habituales de hacer este popular puré; sin embargo, de esta manera a menudo sale insulso o incluso demasiado gomoso.

Resulta que hacer un puré de patata bastante mejor no es complicado

Aunque no se trata de una receta complicada, hay algunas cosas importantes que tenemos que saber para conseguir un resultado perfectamente esponjoso, sabroso y que seguro que hará que todo el mundo quiera repetir.

Una de las primeras cosas que hacemos mal ocurre en el propio supermercado. Generalmente compramos una única clase de patata, cuando lo perfecto es mezclar distintas variedades.

Incluso hay expertos que recomiendan mezclar batatas, chirivías o nabos, así como patatas rojas. Cada ingrediente va a aportar su propio sabor al plato final. Y con todos ellos lo adecuado es quitarles la piel primero, y después aclararlos para quitarles cualquier resto de suciedad.

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Y estos son los errores que hay que evitar por todos los medios:

Cortar las patatas en trozos pequeños:

Las patatas pequeñas es mejor mantenerlas enteras, mientras que las de mayor tamaño es mejor cortarlas en trozos grandes. Si las cortas en trozos pequeños van a absorber más agua, y tendrán un aspecto transparente y no absorberán el resto de ingredientes después.

De hecho, lo mejor es que mientras cortas las patatas las vayas poniendo en un recipiente con agua fría, para que no se descoloren. Cuando estén todas las patatas dentro, pon el recipiente al fuego hasta que hierva. En ese momento, baja el fuego y cubre el recipiente para acelerar las cosas, mientras las patatas se cuecen a fuego lento.

Cocer las patatas antes de tiempo —y dejarlas en el agua:

Según los expertos, este es mayor error que comete la gente cuando hace puré de patatas: cocer los tubérculos y dejarlos en un recipiente con agua durante horas. Absorberán demasiada agua, causando el mismo problema que cuando se cortan en trozos demasiado pequeños.

En vez de eso cuécelas a fuego lento hasta que la pinta de un cuchillo pequeño y afilado entre con facilidad. En ese momento, escurre casi todo el agua del recipiente. Deja unos pocos milímetros de agua y deja el recipiente con las patatas tapado y a temperatura ambiente. De esta manera podrían aguantar una o dos horas.

Cuando vayas a continuar, pon el recipiente a fuego bajo y el agua restante calentará las patatas lo suficiente para poder machacarlas.

Machacarlas con la herramienta equivocada:

Una vez que tienes las patatas cocidas, estás prácticamente preparado para machacarlas. Escurre el agua restante, añade mantequilla y leche y vuelve a tapar el recipiente. El calor de las patatas y el recipiente derretirá la mantequilla y calentará la leche. Déjalo así durante entre tres y cinco minutos, y después machácalas.

Si quieres que el puré quede más recio, se recomienda usar un pasapurés, de un tipo u otro dependiente de su quieres más o menos tropezones. Si quieres una textura batida, usa una batidora de mano, que incorporará más aire al plato. Uses lo que uses, no lo hagas con un robot de cocina —las cuchillas cortan los tubérculos y liberan demasiado almidón, haciendo que las patatas queden gomosas y pegajosas…

¿A que estás pensando en poner lo antes posible en práctica estos consejos?