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Indignación por las normas para niños que impusieron en un bar de Salamanca

Tan cierto como que el sol sale por el este y se oculta por el oeste es que amanezca y no nos encontremos con un nuevo debate en las redes sociales, que en algunas ocasiones hasta bordea la falta de respeto entre los usuarios más encendidos. En esta ocasión, la polémica de la que todo el mundo habla (otra vez) tiene como protagonistas a los padres que visitan con sus hijos espacios públicos –bares, hoteles, viajes en trenes o aviones– y que, por decirlo de manera suave, estos pequeños se comportan de una forma un tanto “acelerada”, molestando al resto de adultos.

El debate de marras sitúa a los internautas en dos bandos: por un lado están los que opinan que los culpables no son los niños sino los irresponsables padres, y que tendrían que existir –para quien así lo prefiriera– espacios libres de infantes en los sitios públicos; y por otro, los que dicen que todos hemos sido niños y que no entienden tanta crítica.

En esta ocasión, el debate nacía en un restaurante de Salamanca que en su normativa pedía a los progenitores que acudieran con niños que sacaran a estos del establecimiento si molestaban al resto de clientes: “Si el menor llora, grita o hace ruidos molestos para el resto, los padres deberán sacar al menor hasta que deje de hacerlo”. 

Pero eso sólo era el principio. Los dueños del establecimiento también pedían que los menores estuvieran con sus padres en todo momento, y prohibían que entrasen con juguetes, a excepción de teléfonos móviles y consolas portátiles. Si había necesidad de cambiar al pequeño, se haría en el “local fuera del aseo”, y aconsejaba desplazarse dentro del restaurante “andando y sin correr”.

Finalmente, y viendo el chaparrón que les estaba cayendo en las redes sociales, los responsables han pedido disculpas y retirado estas normas.