La emotiva revelación de Isa Pantoja sobre su adopción deja sin aliento a los espectadores.
Durante su intensa entrevista en el programa ‘¡De viernes!’, Isa Pantoja abrió su corazón, rememorando varios episodios de su vida junto a sus familiares. Entre todos esos recuerdos, hubo uno que, particularmente, la tocó profundamente. Con la voz entrecortada, Isa compartió con la audiencia el conmovedor momento en que Dulce, su niñera de toda la vida, le relató cómo fue su adopción. La hija de Isabel Pantoja no pudo contener las lágrimas al revivir ese instante que, según confesó, sigue siendo una herida abierta en su vida.

Al iniciar su relato, Isa se sinceró sobre lo que aún le cuesta enfrentar. «Siempre he querido creer que ella era mi madre de verdad, entonces se me pasan muchas cosas por la cabeza que no quiero pensar», confesó con evidente angustia. “Quiero limitarme a decir solo esto: yo sé que ella me quiere muchísimo o quiero pensar que me quiere”. Estas palabras, cargadas de dudas y dolor, reflejan la compleja relación que ha mantenido con su madre, Isabel Pantoja, y los sentimientos encontrados que la acompañan desde que descubrió la verdad sobre sus orígenes.
Isa Pantoja revive uno de los momentos más duros de su vida.
La conversación se tornó aún más emocional cuando Isa Pantoja explicó que, a lo largo de los años, tuvo que recurrir a Dulce para obtener respuestas que su propia madre no le quiso proporcionar. «Según Dulce, porque se lo he tenido que preguntar a ella, ya que mi madre no me ha querido contar nada…», empezó diciendo. La joven, visiblemente emocionada, relató cómo le pidió a Dulce que le narrara ese crucial momento de su vida, con la esperanza de quedarse con un recuerdo positivo. Y fue entonces cuando las palabras de Dulce la llevaron a revivir su primer encuentro con Isabel Pantoja, una imagen que Isa guarda con mezcla de ternura y dolor.

Isa no pudo evitar derrumbarse al recordar cómo su madre la eligió en el orfanato: «Me dijo que entró al orfanato, que tenía el pelo cortito, que apenas tenía pelo e incluso tenía calvas y yo tengo buen pelo…». Este recuerdo, tan vívido y a la vez tan lejano, la transportó al instante en que Isabel la señaló, escogiendo llevársela a casa. «Había un montón de niños y ella quería una niña. Cuando iba pasando por las cunas, dijo ‘esa se viene conmigo’. Yo sé que ella me quiso desde el primer momento», afirmó entre lágrimas. Sin embargo, la confesión de Isa no solo evocaba gratitud, sino también una sensación de desamparo. «Me llevo todas las cosas buenas que me ha dado, le agradezco la vida, pero no me ha sabido proteger», confesó, subrayando las carencias emocionales que, a su parecer, ha sufrido a lo largo de los años.
Una infancia marcada por la incertidumbre sobre sus orígenes.
La hija de la famosa tonadillera también recordó un momento clave de su infancia, cuando una compañera del colegio, sin quererlo, rompió su mundo en pedazos al preguntarle si era adoptada. Tenía solo ocho años en ese momento y aún no conocía la verdad sobre su origen. La revelación de esa niña despertó una tormenta de emociones en Isa, quien fue rápidamente a buscar respuestas en Dulce. «Fui a casa y le dije a Dulce ‘me han dicho esto en el colegio’, al día siguiente me dijo ‘cariño, tienes que hablar con mamá, ella te lo tiene que contar», explicó Isa, describiendo cómo, a partir de ese instante, comenzó a asimilar una realidad que jamás había sospechado.
Un episodio entre Agustín Pantoja e Isa siendo niña, marcó un antes y un después en su relación con la tonadillera.
«No me sentía querida por no ser hija biológica»
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Cuando finalmente su madre decidió contarle la verdad, lo hizo de una forma casi poética, como si intentara suavizar el impacto que ese descubrimiento tendría en la pequeña Isa. «Mi madre me lo contó como si fuera un cuento», recordó Isa. «Me dijo que ‘había una niña que no sabía andar, que estaba en una cuna y le dije ¿te quieres venir conmigo? y esa niña no sabía hablar y se vino conmigo y esa niña es mi familia y es mi hija».
Aunque estas palabras pretendían ser reconfortantes, para Isa representaron el inicio de un proceso complejo, lleno de preguntas sin respuesta y emociones difíciles de manejar. La confesión de Isa Pantoja ha vuelto a poner sobre la mesa el complicado vínculo que mantiene con su madre y las heridas que, a pesar de los años, siguen abiertas.