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Jesús Vázquez confiesa el drama que sufrió en su infancia que intentarán reflejar en un nuevo programa

El presentador de ‘La Voz’ narra sus duros años de acoso escolar. 

El bullying o acoso escolar se ha convertido en una epidemia en los últimos años. Niños acosados por sus compañeros que obligan a los padres de la víctima a cambiarle de colegio, y en algunos casos, hasta de ciudad. Se conocen historias de chavales que después de cambiar de centro de estudios, han seguido recibiendo los insultos y vejaciones de sus antiguos compañeros por las redes sociales.

Un verdadero problema que ha obligado al Ministerio de Educación a abrir un teléfono de atención al bullying (900 018 018), similar al que existe para la violencia de género, donde el pequeño puede llamar y denunciar a sus agresores siendo la llamada completamente anónima y gratuita. El servicio está activo las 24 horas del día, los siete días de la semana y atendido por profesionales como psicólogos y trabajadores sociales. Según los últimos datos que ofrece el Gobierno, que hacen referencia al año 2010, el bullying es un problema que afecta al 4 % de la población estudiantil menor de 18 años. Un tema muy serio.

Jesús Vázquez fue víctima de este acoso escolar durante cinco largos años, y ahora se ha convertido en un referente en la lucha contra esta lacra. El presentador ha hablado para el portal ‘Informalia‘ sobre su nuevo programa ‘Proyecto Bullying’ donde se verán casos muy duros: “Pasé momentos malos al principio pero luego hice callo. Ha sido un trabajo muy duro, con mucho viaje, mucha selección de casos, descartamos chavales que necesitaban un tratamiento profesional. He hecho cosas como llamar a un director de un colegio para contarle que teníamos imágenes de acoso que queríamos mostrarles y algunos me colgaban, aunque la mayoría de los centros nos han facilitado el trabajo”

El gallego habla de que las secuelas que deja el acoso escolar en los niños duran para toda la vida, pero que se pueden superar: “La secuelas que deja el acoso son a menudo para toda la vida, pero se superan. Dejan muescas en el corazón. Yo tuve mucha suerte porque, aunque lo pasé muy mal unos años, con la adolescencia cambié físicamente, empecé a hacer deporte y, de la noche a la mañana, cambió mi vida radicalmente. Pero muchos no lo logran…”

Vázquez confiesa que durante la grabación del programa hubo momentos en los que no pudo contener las lágrimas, con casos que le pusieron la piel de gallina: “Lloré mucho; he tenido que salir a veces de las grabaciones, porque entrábamos en las casas y oía cosas que me ponían la piel de gallina. Lucho para que mi corazón no albergue rencor ni odio. Me hubiera aliviado mucho sufrimiento decírselo a mis padres pero yo no lo hice. Aconsejo a los chavales que lo hagan. Yo, cuando llegaba a casa, aunque estuviese hecho polvo, tenía que hacer como que todo iba bien, y eso era aún más doloroso”.