Kiko Jiménez se marcha en directo de ‘¡De Viernes!’ al escuchar estas palabras de Maite Galdeano

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Un conflicto sin tregua.

Después de más de mes y medio de tensiones, la situación en la familia de Sofía Suescun sigue lejos de calmarse. Maite Galdeano, madre de la famosa colaboradora televisiva, ha regresado a los platós con un discurso que refleja el desgaste emocional que atraviesa. En su intervención más reciente en el programa ‘¡De Viernes!’, Maite no dudó en exponer sus sentimientos al borde de las lágrimas, asegurando que se encuentra en una de las peores etapas de su vida.

«He venido porque es la única manera de que mi hija me vea. Estoy muy mal. Lo estoy pasando fatal», confesaba frente a las cámaras, buscando visibilidad en un entorno que parece haberle dado la espalda, reencontrándose además con Kiko Jiménez, expareja de su hija, en medio de este tormentoso escenario familiar. La actitud de Maite es, según sus propias palabras, de conciliación. Tras reconocer errores y pedir perdón públicamente, insiste en su intención de acercar posiciones y restaurar las relaciones rotas.

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«He pedido perdón. Si tengo que seguir pidiendo perdón, lo pediré mil veces. Quiero transmitir a Kiko que estoy dispuesta a volver a formar esa familia. Les voy a dar tiempo». Con estas palabras, la ex conductora de autobuses intenta dejar claro que está dispuesta a enmendar su comportamiento con el fin de reparar los vínculos familiares que tanto valora, aunque parece que su entorno no está tan dispuesto a recibir su disculpa.

El principal deseo de la navarra es volver a tener la relación de antes con su familia, en especial con su hija y Kiko. «Estoy hecha polvo. Vengo para que se me escuche. Estoy dispuesta a lo que haga falta», declaraba Maite, quien ahora busca una reconciliación que le permita recuperar esa unión que, para ella, era su mayor fuente de felicidad. «Quiero consolidar de nuevo esa familia tan bonita. Quiero reconciliarme con Kiko», repetía en una súplica emocional que, aunque directa, parece no haber tenido aún el eco esperado.

Los errores del pasado pesan.

A lo largo de su intervención, Maite Galdeano no evitó señalar su responsabilidad en el deterioro de la relación con su hija y su entorno, reconociendo los errores cometidos. «Yo reconozco que he metido la pata. Quiero resolver las cosas y que se me escuche», admitía. La madre de Sofía también expresó su arrepentimiento por algunas declaraciones que, según ella, nacieron de momentos de frustración y enojo. «Me arrepiento de las barbaridades que he podido decir en un momento determinado, de frustración y de enojo. Soy explosiva. Por supuesto que me arrepiento», añadía, reconociendo que su temperamento ha jugado un papel clave en esta crisis familiar que ahora intenta resolver.

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Consciente de que las prioridades cambian, Maite subrayó cómo la soledad le ha permitido reflexionar sobre lo verdaderamente importante. «En este tipo de soledad me he dado cuenta que la familia es lo más importante de todo, por encima del dinero. Me da igual el dinero. Solo quiero recuperar a mi familia. Cuanto antes mejor. No puedo seguir así», afirmaba de manera tajante, evidenciando que la falta de contacto con su hija le está afectando profundamente. Esta situación la ha llevado a replantearse su vida, poniendo a su familia por delante de cualquier otra preocupación material.

Ella sigue esperando que Sofía le «levante el castigo», ansiosa por reestablecer un vínculo roto que la ha sumido en un estado de constante desasosiego. «No voy a estar tirada toda la vida. Me estoy comiendo mucha la cabeza. No tengo ganas de avanzar. Necesito llamadas y lazos de cariño. Pido una ayuda», compartía, señalando lo doloroso que es para ella sentirse completamente aislada por su familia. «No se puede estar sola del todo y que no te hable la familia. Que te tengan bloqueada en todo», insistía, visibilizando el aislamiento que, según ella, está viviendo en estos momentos.

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La distancia entre Maite y Kiko.

Maite ha mostrado también su disposición a recibir ayuda profesional, reconociendo que no puede seguir afrontando esta situación por sí sola. «Necesito ayuda. No puedo continuar así. A ver lo que pasa», afirmaba, aceptando la gravedad de su situación. Sin embargo, parece que su relación con Kiko Jiménez, pareja de Sofía, sigue siendo una barrera difícil de superar. Según se ha reportado, Kiko habría solicitado no coincidir con su suegra en plató como una condición en su contrato. Sin embargo, accedió a estar presente en el mismo edificio, aunque en una sala VIP, desde donde podría seguir la entrevista y reaccionar si los presentadores lo requerían.

Pero la incomodidad de la situación pronto se hizo evidente, y en un punto de la noche, Jiménez optó por abandonar la sala, dejando claro que no estaba dispuesto a seguir participando en lo que él percibe como un «espectáculo». «Parece que a él le apetece estar distante. No sé por qué. Si por interés está orquestando todo…», se quejaba Galdeano en un comentario que no pasó desapercibido y que llevó a Kiko a dejar la sala. «Me voy fuera a esperar al debate de ‘Gran Hermano'», respondió él, visiblemente molesto ante la situación y los comentarios de su suegra.

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Kiko, por su parte, ha reconocido que la actitud de Maite lo ha dejado confuso. «Quiero creerme sus palabras. Ese camino que tenía que haber cogido ese 4 de agosto y coger esa ayuda psicológica y no haber dado lugar a esta situación», reflexionaba, dejando entrever que la intervención de Maite llegó tarde. Sin embargo, reconoció que su pareja, Sofía, está atravesando un momento de mejoría. «Poco a poco está mejor. Lo va asimilando y quiere retomar las riendas de su vida. Es un buen momento para esclarecer todo», admitía, dando esperanza a la posibilidad de que Sofía encuentre paz en medio de este conflicto familiar.

A pesar de las disculpas de Maite, Kiko se ha mantenido firme en su escepticismo. «No me la creo. Las palabras se las lleva el viento. Solo me creo los hechos», ha sido la declaración tajante del colaborador televisivo, quien considera que Maite debería buscar ayuda profesional.

Una historia marcada por el dolor.

Kiko también se mostró muy crítico con la manera en que Maite ha abordado el tema públicamente. «Las entrevistas de Maite me han parecido bochornosas. Me duele decirlo. Podría haber manifestado su opinión de otra forma», señalaba. Aunque reconoció que no duda del sufrimiento que Maite está atravesando, también dejó claro que ese dolor no justifica el daño que ha causado a los demás. «Esta semana parece que viene tranquila. No dudo de su sufrimiento, tampoco dudo del sufrimiento que está ejerciendo sobre los demás», añadió, expresando la complejidad de la situación.

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Jiménez subrayó que no quiere cargar contra Maite de manera pública, pero su desconfianza sigue latente. «Hay muchas cosas que me han dolido, por eso mi desconfianza», confesaba, explicando que aún no se siente preparado para enfrentarse directamente a su suegra.

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