Inundaciones, cortes y rescates en curso.
El temporal de lluvias que azota el sur y el este de la península ibérica está dejando una estela de caos y devastación en múltiples regiones. Inundaciones masivas, carreteras bloqueadas, cultivos destruidos y hasta el descarrilamiento de un tren de alta velocidad han sido las secuelas de un fenómeno climático extremo que mantiene en vilo a miles de ciudadanos. Según confirmó la delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha, Milagros Tolón, en ‘Hora 25’, las autoridades están trabajando para localizar a seis personas que se encuentran desaparecidas, lo que subraya la gravedad de la situación.

Ante la emergencia, la Generalitat ha activado una alerta masiva en los teléfonos móviles de los habitantes de la provincia de Valencia. Con un tono urgente, pidieron a la población que evitara «cualquier tipo de desplazamiento en la provincia» debido a la intensidad de las lluvias. La comunicación busca evitar más riesgos y proteger a las personas de condiciones potencialmente mortales, ya que las previsiones meteorológicas no prometen una mejora inmediata.
Una llamada que paraliza el corazón.
En este clima de desesperación, algunos testimonios de familiares de los afectados ofrecen un panorama desgarrador. Entre ellos, destaca el relato de María, quien compartió su angustia en ‘Hora 25’. Su voz, cargada de emoción, transmitió el impacto de una llamada de su madre: “Nos ha llamado muy preocupada, llorando y con muchísima ansiedad, diciéndonos a mí y a mi marido que mi hermano le había llamado para despedirse». La noticia fue un golpe tremendo. Con el corazón en vilo, la familia intentó desesperadamente contactar con él y sus compañeros atrapados en medio del temporal.
Efectivos de todas las unidades de @UMEgob se encuentran desplegados en la provincia de Valencia. Durante el día de hoy tienen previsto continuar con las labores de evacuación, búsqueda de desaparecidos y tareas de achique. Siempre #ParaServir hasta que sea necesario. pic.twitter.com/b8DKIReOrS
— Ministerio Defensa (@Defensagob) October 30, 2024
María relató que su hermano estaba trabajando en un polígono industrial en Ribarroja, específicamente en el sector 12 del polígono Poyo de Reva, cuando las aguas comenzaron a subir peligrosamente. Los vehículos que se encontraban en la zona fueron desplazados por la corriente, obligando a los trabajadores a refugiarse en un tejado de la fábrica. A pesar de sus esfuerzos, el contacto fue breve. «Lo último que hemos sabido, hace 45 minutos, es que estaban sujetándose todos en un muro que han encontrado hasta que los rescaten», detalló María, visiblemente afectada.
Una espera angustiosa.
Los intentos de la familia de comunicarse con los servicios de emergencia fueron infructuosos. «He intentado contactar con el 112, con la Guardia Civil, etcétera, y es que me ha sido imposible», comentó María. La situación era desesperante. Además, la presencia de un río cercano, desbordado y amenazante, incrementaba el riesgo. «Parece que cerca hay un río y que está completamente desbordado. Los servicios de emergencia también están desbordados», añadió, transmitiendo el temor que sentía por la seguridad de su hermano y sus compañeros.
Horas más tarde, María volvió a contactar con ‘Hora 25’ para informar sobre una ligera mejora en la situación. “Han conseguido bajarse del muro al que estaban agarrados. Son nueve compañeros. Han podido cruzar a una nave que hay en frente del tejado en el que estaban y, por lo que nos ha comentado un compañero, están fuera de peligro, pero siguen atrapados a la espera de que vayan a rescatarlos”, explicó, ofreciendo un suspiro de alivio a la audiencia que seguía el caso.
Esperanza de un rescate inminente.
A pesar de las condiciones agotadoras, los trabajadores lograron desplazarse a una zona más segura, aunque permanecen a la espera del rescate. María describe el estado de su hermano y sus compañeros: «Estaban de barro hasta arriba, muy asustados y muy nerviosos. Pero ellos mismos decían que estaban fuera de peligro». Estas palabras reflejan el agotamiento físico y emocional al que se han visto sometidos.
Aunque la situación sigue siendo crítica, el relato de María es un testimonio de resiliencia y esperanza, un recordatorio de que, en medio del desastre, el esfuerzo colectivo y la fortaleza de la comunidad siguen siendo la principal línea de defensa frente a la adversidad.