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La camarera llega con una almeja, y se produce el momento más guarro de la historia de ‘First Dates’

En First Dates últimamente no dejan de superarse: en las últimas semanas hemos sido testigos de una cita que estuvo a punto de fracasar por culpa del mismísimo Matías Roure… o del pretendiente que le soltó a su cita un comentario en los baños del plató-restaurante que dejó estupefacto a toda la audiencia del dating show de Cuatro.

Parece que el programa mantiene intacta su capacidad de sorprender… lo normal cuando se trata de un programa con esa audiencia y con ese seguimiento en las redes sociales.

Lo mejor de todo es que gracias al programa, estamos aprendiendo un montón sobre cómo ligar en este mundo moderno.

Pero hay cosas que quedan mal ahora y siempre: Silvia, tatuadora alicantina de 27 años, quiso ser protagonista de un momento erótico… pero no le salió demasiado bien.

Frente a La Gitana Satánica, que así se hacía llamar, estaba Rubén, un chaval de 26 años de aspecto heavy que, todo hay que decirlo, le siguió el juego a su cita en todo momento.

Después de una toma de contacto inicial, un estremecedor eructo de Silvia, y su confesión sobre su debilidad por “las travestis cubanas heavies”, fueron preludio de lo que iba a ocurrir.

Apareció la camarera rusa del programa, Yulia Demoss, con unas almejas. Y con los bichitos llegó la fiesta de dos rombos:

“- Silvia. A ver si quieres chupar alguna (almeja).

– Rubén. Jajajajajajajaja

– Silvia. Lá más gorda. ¿Es una indirecta?

– Rubén. ¡Tú qué crees! Pues sí. Pero es que me miras con esa cara…

– Silvia. De curiosona…

– Rubén. Y cualquiera diría que estás desesperada…

– Silvia. Estoy desesperada… pero por irme a mi casa.

– Rubén. (Deja la concha de la almeja en el plato de ella).

– Silvia. Y me la dejas en el plato… ¿Qué desfachatez es esa?”

Ante la cámara, sorprendentemente el chaval parecía encantado:

“Está más en el bando descarado que en el femenino, pero tiene un encanto que no todos pueden llegar a apreciar.”

Entonces, llegó el momento cumbre de la noche cuando Silvia cogió una almeja cerrada y la abrió con un cuchillo. Acto seguido, le sugirió a su cita la siguiente escena:

“- Silvia. Mi almeja ahora mismo está así…

– Rubén. Cerrá…

– Silvia. Pero puede que si te lo curras un poquito… ¡Plin! (abre la almeja) menos mal que no está vacía…

– Rubén. ¿Es una indirecta?

– Silvia. Tú qué eres… ¿Tó pulpaco?

– Rubén. ¡Hombre, por favor…!

– Silvia. Mira lo que gotea aquí… justo.

– Rubén. ¿Está bueno?

– Silvia. Tú sí que estás bueno… de espaldas

– Rubén. Vale, y a cuatro patas contra la pared.”

Y con estas encararon la sentencia final, en la que ambos tuvieron claro que entre ellos las risas estaban aseguradas.

“No tendría una segunda cita con Rubén porque somos más colegas de oficio y beneficio, y de golfeo y cachondeo… pegamos como supercolegas pero no como pareja”, dijo ella, ante el gesto afirmativo de él, que añadió que “para tomar unas birras…”.

Así se lo tomaron en las redes:

https://twitter.com/edu_madrid10/status/994305989217341440

https://twitter.com/Beavellane/status/994308656861777921

https://twitter.com/Tuitero_David/status/994304522657951744

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.