La carta de esta chica a las pocas horas de morir de cáncer nos ha dado la “lección de vida” que todos necesitamos

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Año nuevo, vida nueva, pero arrastrando las mismas obsesiones que los anteriores. Uno de los mayores dramas que experimenta nuestra sociedad es vivir agobiados por problemas que, en la mayoría de los casos, sólo están en nuestra cabeza.

Si no existen las preocupaciones reales, nos las inventamos. Y lo peor de todo es que se nos va el tiempo –un tiempo que, por desgracia, no vuelve– dándole vueltas y vueltas a estos temas sin importancia, que nos comen la energía y nos mantienen angustiados, en lugar de estar preocupados de sacarle el máximo partido a nuestra (única) vida. Sí, sólo vamos a vivir una vez, y es bueno recordarlo cuando sientes que te ahogas en un vaso de agua porque te sobran cinco kilos.

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Hace unos días conocíamos una publicación de Facebook que se había convertido en un fenómeno viral con más de 100.000 compartidos y que nos ponía los pelos de punta. Su autora, Holly Butcher, es una joven de 27 años que moría víctima de un agresivo cáncer de huesos, y que, antes de fallecer, escribía una emotiva carta donde nos dejaba una impagable lección de vida.

La joven explicaba que no quería irse, pero que la enfermedad estaba fuera de su control: “No quiero irme. Amo mi vida. Estoy feliz gracias a mis seres queridos. Pero está fuera de mi control” y nos invitaba a que dejemos de agobiarnos con problemas que son insignificantes: “Deja ir toda esa mierda. Te juro que no pensarás en esas cosas cuando llegue tu hora… todo eso es tremendamente insignificante cuando miras tu vida como un todo”.

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Holly habla de lo “estúpido que es tener un cuerpo perfecto para las redes sociales” y de vivir pendiente de grabarlo todo con un móvil en lugar de disfrutar del momento: “Simplemente, intenta disfrutar y vive los momentos en lugar de grabarlos con el móvil. Escucha música y abraza tu perro, echaré mucho de menos eso. No te dejes llevar por la presión de lo que otras personas creen que es una vida satisfactoria. Ten agallas para cambiar. Si algo te hace sentir mal, tienes el poder de cambiarlo. En el trabajo, en el amor o donde sea”. 

Para finalizar, la joven dejaba un consejo muy valioso, y que puede ayudar más de lo que te imaginas: dona sangre: “Una última cosa. Si puedes, comienza a donar sangre regularmente. La donación de sangre me ayudó a mantenerme con vida un año más; un año que estaré eternamente agradecida de haber pasado junto a mi familia, a mis amigos y a mi perro”.

 

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