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La carta de esta madre contra la huelga de deberes que lleva más de 10.000 compartidos en Facebook, “yo no defiendo los deberes para nada”

Nuria Pérez se sentó a escribir este fin de semana un texto que compartió en Facebook y que, en el momento de escribir estas líneas, ya ha sido compartido más de 10.000 veces. En él, esta madre de dos hijas expone los motivos por los que no apoya la huelga de deberes que ha convocado la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de AlumnosCeapa— para los fines de semana del mes de noviembre.

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Pérez dice que está muy sorprendida por la repercusión de su carta abierta, y se lamenta de que algunos hayan interpretado que es una defensora de los deberes. Aclara que es totalmente contraria a que sus hijas se pasen seis horas al día haciendo fichas. “Mi intención no era en absoluto hablar de deberes sí o deberes no, sino de huelga sí o no. Y punto“, aclara.

Ella asegura que creció respetando a los profesores, y que considera que la “autonomía, la organización y la responsabilidad” son valores útiles para la vida. “Hoy en día el respeto ya no está de moda. Está de moda, en cambio, el conflicto y la polémica. Aceleramos en seguida pero lo hacemos saltando el que siempre ha de ser el primer paso: el diálogo“, asegura en su publicación.

Y es que ella subraya que lo que no quiere es que sus hijas tengan que decidir entre obedecer a sus padres o a sus profesores, ya que es totalmente contraria a crear bandos.

Esta es la publicación completa:

“El diálogo, ante todo:

Soy madre de dos hijas en la escuela pública y este mes no secundaré la huelga de los deberes.
Vengo de una generación en la que los deberes eran cosa de los niños, no de los padres. Mis padres estaban ahí si quería repasar con ellos, pero si tenía dudas la respuesta era: “se las preguntas mañana al profesor”. Jamás de los jamases levantaron un teléfono para preguntar a otros padres qué deberes tenía. Ni siquiera nos planteábamos esa posibilidad.

Crecí aprendiendo que si me olvidaba el libro era mi problema, así que más me valía traer todo a casa y apuntar bien las tareas. Hoy en día, como trabajadora autónoma, agradezco que desde pequeña se me inculcara la autonomía, la organización y la responsabilidad, porque me sirven diariamente en mi trabajo.

Sobre todo, crecí respetando a los profesores. Ya en la edad adulta descubrí que mis padres no siempre estaban de acuerdo con las decisiones que se tomaban en mi colegio, pero durante la infancia eso nunca se discutió delante de mi. Al profesor había que escucharle y obedecerle, punto. Pertenecía a una línea, la de los mayores, que viajaba bien unida en nuestras cabezas. No había bandos: padres y profesores, profesores y padres: teníamos que respetar a ambos por igual.

Hoy en día el respeto ya no va de moda. Van de moda en cambio el conflicto y la polémica. Aceleramos en seguida pero lo hacemos saltando el que siempre ha de ser el primer paso: el diálogo.

Si considero que mis hijas tienen demasiado deberes pediré una tutoría. O dos, o tres. Intentaré entender, junto con el profesor (esa es la clave), qué está fallando en la hora de clase. Por qué no se consigue avanzar en las horas del cole o por qué es necesaria esa carga semanal.

Hablaré con el profesor. Formaré equipo. Porque para mi, lo más importante, es que en la cabeza de mis hijas no haya bandos. Que se sientan protegidas y arropadas por una red de adultos que trabajan juntos en su educación.

Que con 8, 9 o 10 años no tenga que decidir si “obedezco a mamá o al profesor”. Esa carga emocional me parece que a la larga pesará mucho más que cualquier carga de deberes.

Los profesores de la pública son malabaristas. Tienen temarios absurdos y larguísimos a los que están obligados a ceñirse y una media de 25 alumnos por clase en situaciones, a menudo, alucinantes: alumnos que no hablan el castellano necesario para entender ese temario o que se duermen en el aula porque no han comido nada decente desde el día anterior ya que solo comen caliente en el comedor escolar (sí, esto está sucediendo en España).

En esta sociedad, llena de Kardashians, gran hermanos y demás horrores, prefiero que los modelos de mis hijas sean sus profesores. Trabajadores de verdad, personas que han llegado a enseñar en las aulas tras años de estudio y oposiciones. Sin pelotazos, con esfuerzo.

Así que personalmente, este mes, estaré como siempre a disposición de los profesores de mis hijas. Con deberes o sin deberes. Ellos saben mucho mejor que yo lo que necesitan mis hijas para progresar, y yo les estoy más que agradecida por ello.”

¿Huelga sí o huelga no? ¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

En todo caso, es oficial: los deberes están destruyendo a nuestros hijos y los científicos piden prohibirlos.

Vía Elegí mal día.