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La demoledora conclusión de Àngels Barceló sobre la presunta violación de la “manada” de la Arandina a una menor

El viernes 1 de diciembre se conoció la decisión de la Audiencia de Navarra de rechazar la puesta en libertad de los cinco acusados de la presunta violación. Según explica Navarra.com, se trata de una medida preliminar previa a la sentencia, que se conocerá después de Navidad, en un plazo aproximado de dos meses.

Fuentes jurídicas han asegurado que esta decisión de mantener en la cárcel a los cinco acusados puede guardar relación con la postura final de los tres magistrados que emitirán el fallo final. Los mismos magistrados que van a sentenciar el caso y han decidido denegar la libertad provisional de los acusados decidieron en septiembre pasado mantener en la cárcel a los cinco acusados, ratificando así otro auto suyo del mes de julio de 2017.

Mientras, ha saltado una noticia que a los que han seguido los pormenores del juicio a “La Manada” les ha sonado tristemente familiar: tres jugadores de la Arandina, equipo de fútbol de Aranda de Duero, han sido detenidos por presuntos abusos sexuales a una joven. Se trata del portero Víctor Rodríguez Ramos, “Viti” y los delanteros Carlos Cuadrado Santos, “Lucho“, y Raúl Calvo Hernández.

El club ha publicado en su cuenta de Twitter un comunicado oficial en el que señala que los arrestos no tienen nada que ver con el deporte, y ha manifestado su “respeto a la Justicia.

La periodista de la Cadena Ser Àngels Barceló ha planteado una estremecedora reflexión, después de conocerse esta presunta violación. “Se repite el esquema, chicos jóvenes, que actúan en grupo, en manada, porque así deben sentirse más fuertes. Y se graban, posiblemente para jactarse de su hazaña, entiendan que he entrecomillado la palabra hazaña“, afirma la periodista.

En este punto, Barceló se plantea que “algo habremos hecho mal para que chicos, crecidos y educados en pleno siglo XXI, actúen como auténticos trogloditas“.

Según la periodista, estos “especímenes” quizás “piensan que el sometimiento de la mujer es algo normal“, antes de puntualizar que “argumentan siempre ellos que la chica no se resistió“:

“Qué parte del cerebro se les desconecta a estos chicos para no entender un no, que parte de esta palabra tan sencilla pero tan importante no entienden.”

La conclusión es demoledora:

“Lamentarnos no es suficiente. O nos ponemos a trabajar en ello, todos, o habrá otras manadas acechando a sus posibles víctimas.”

Esta es su reflexión completa:

“La historia parece que se repite, un grupo de chicos, una chica, en esta caso una menor, ella no acepta mantener relaciones sexuales con ellos y ellos la fuerzan y la agreden. Esta vez no fue en Pamplona, fue en Aranda de Duero y ellos tres jugadores de un equipo de fútbol local.

Se repite el esquema, chicos jóvenes, que actúan en grupo, en manada, porque así deben sentirse más fuertes. Y se graban, posiblemente para jactarse de su hazaña, entiendan que he entrecomillado la palabra hazaña.

Algo habremos hecho mal para que chicos, crecidos y educados en pleno siglo XXI, actúen como auténticos trogloditas. Y lo habremos hecho mal todos, como sociedad, para que sigan existiendo especímenes como estos, a los que ni siquiera les asustan las consecuencias de sus actos. Quizás porque piensan que el sometimiento de la mujer es algo normal. Quizás hayan crecido con esto, quizás lo han visto en casa. Ya lo decía recientemente un informe, uno de cada cuatro jóvenes ve normal la violencia de género dentro de la pareja.

Uno de cada cuatro, asusta el porcentaje. Así que como vamos a extrañarnos que grupos de jóvenes violen a alguna chica. Argumentan siempre ellos que la chica no se resistió. Que parte del cerebro se les desconecta a estos chicos para no entender un no, que parte de esta palabra tan sencilla pero tan importante no entienden.

Insisto, algo habremos hecho mal. Pero lamentarnos no es suficiente. O nos ponemos a trabajar en ello, todos, o habrá otras manadas acechando a sus posibles víctimas.”

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

Fuente: elegímaldía