Web
Analytics

La demoledora reflexión de Silvia Abascal sobre el fallecimiento de Forqué: “No me contengo más”

La actriz ha confesado que vivió con angustia la emisión de MasterChef.

El fallecimiento de Verónica Forqué ha dejado en shock al mundo de la cultura. La actriz ha fallecido el pasado lunes a los 66 años, siendo una de las grandes leyendas del cine español. Forqué ha rodado con los grandes directores del país, y su filmografía habla por sí misma de su talento, al igual que sus premios.

Los servicios de emergencia Summa 112 la encontraron sin vida en un apartamento de Madrid en la calle Víctor de la Serna, vecina del Parque Berlín de Madrid, que pertenecía a su madre, Carmen Vázquez-Vigo, escritora de cuentos infantiles fallecida hace 3 años. Fuentes de la investigación señalaron desde el principio que el suicidio era la hipótesis principal.

Después del shock y la tristeza iniciales, algunos de sus seres allegados han comenzado a romper el silencio que había imperado en ellos después de la tragedia. Por ejemplo Silvia Abascal, que, aunque no es hija biológica de Verónica Forqué, se ha autodenominado en alguna ocasión como una especie de hija postiza de la actriz después de los numerosos trabajos que protagonizaron juntas a lo largo de su carrera encarnando estos roles.

Abascal rompió su silencio para pronunciar una contundente y dura reflexión en la que habla del triste final de la actriz. Además, profundiza sobre los motivos que la podrían haber llevado hasta él. Son muchas las voces críticas que se han alzado contra el programa MasterChef, de la cadena pública, por haber generado audiencia dando protagonismo a Forqué cuando era evidente que no se encontraba bien.

“Resignada”.

Comenzó diciendo que “nadie ha matado a Vero. Ha sido ella. Su decisión. Necesidad de paz y descanso que vuela respetablemente por encima de nuestro dolor”. Pero, a continuación, Silvia relató: “Yo sí he visto su participación en el programa. No un rato ni una semana. Muchas. Y con respecto a Vero lo he hecho tapada entre cojines de tristeza y pudor; de incomprensión. Resignada en el ya está grabado pero sin dejar de plantearme su exposición. No hace falta conocerla desde hace casi 30 años, ni ser un profesional médico para, al verla, darse cuenta de que no estaba bien”.

“No entendía cómo se la permitía participar ni continuar en lamentables y evidentes condiciones. Ella quería, vale. Pero ante el poder de decisión que se tiene sumergido en el desequilibrio, ¿qué poder de decisión tenemos los demás? Sin entrar ni en problemas de salud mental. No entendía por qué en ediciones anteriores, salidas o comportamientos infinitamente menos cuestionables fueron ‘penalizados’ al momento y no en esta ocasión. Tuvo que ser Vero la que dejara su participación por propia voluntad. ¿Le correspondía a ella esta decisión o a nosotros? No dejo de preguntármelo”, dijo.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Silvia Abascal (@silviaabascal)

Así, Abascal está convencida que después de la sonrisa de Verónica durante el programa se escondía un problema: “No me convence todo lo que se ha reído y lo feliz que ha sido durante su participación. Nadie se agota de ser feliz. A lo largo de su camino, entre muchos viajes a la India y maestros, profundizó en el yoga y en la meditación. Luminosidad y espiritualidad fueron dos de sus sellos. ¿Cuál era el sentido de hacer parodia de esto? Tampoco lo entendía. Menos dándose de bruces con el que era su estado actual”.

Además, lamentó las críticas que Forqué recibió en redes sociales: “He leído comentarios salvajes, despiadados en las redes y su propio muro. He contenido las ganas de responderlos no por la saludable recomendación de no entrar en ello, sino porque mi respuesta pudiera sumar en ella más dolor. Mientras los leía pensaba en cómo estaría gestionando toda esa virtual lapidación”.

También contó que hacía tiempo que la actriz había dejado de responder a sus mensajes: “No me atreví a volver a escribirla, desde hacía un tiempo no contestaba a mis mensajes. Me duele en lo más profundo la idea de que se haya ido pensando, sintiendo… que habiendo sido una de las actrices más queridas, había pasado radicalmente a estar en el lado contrario”, dijo.

Silvia Abascal se lamentó de no haber reaccionado a tiempo: “El foco no está en las caras visibles del programa; compañeros y presentadores. Sino en las invisibles; las cabezas pensantes que lo crean y las que lo consumen. Insisto: yo sí lo vi. Yo sí compartí con muchos amigos y compañeros esta absoluta incomprensión sin despertar del letargo. Sin plantearnos ni por un segundo la posibilidad de que se pudiera frenar. De por lo menos intentarlo. Hoy me pesa y me duele por todas las partes”.

“La responsabilidad de este horror de desenlace no pasa ni por asomo por un concurso y los comentarios generados. Está claro. Pero igual de claro es, que como profesionales del medio o espectadores… como seres humanos, seamos conscientes, responsables, de que la falta de límites en la exposición y el insulto no ha ayudado ni ayudará nunca en el delicado proceso de un trastorno y su recuperación. Individual y colectivamente; reflexión, autocrítica, aprendizaje. No podemos volver a quedarnos horrorizados de brazos cruzados y en la sombra. No puedo”, concluyó.