Web
Analytics

La Guardia Civil reconoce su mayor error en la búsqueda de Esther López

«Si vas mirando por la ventana del coche no se ve el fondo de la zanja».

La autopsia habría confirmado la muerte violenta de Esther López de la Rosa, la mujer de 35 años cuyo cadáver fue hallado a primera hora de la mañana del sábado en Traspinedo, localidad vallisoletana de la que era vecina y donde desapareció el 12 de enero.

Los investigados que estuvieron con ella dicen que se bajó del coche en La Maña a 300 metros porque ellos se iban a dormir y viven cerca. Hay muchas hipótesis sobre qué le pudo ocurrir a Esther; una de ellas es que pudo caer camino de su casa o sufrir un accidente. Pero también pudo morir antes, y su cuerpo ser abandonado allí para tener una coartada.

Un senderista encontró a Esther López el pasado sábado, y los investigadores analizan cada detalle del lugar en el que se halló el cadáver. Por ejemplo, un reportero de El programa de Ana Rosa acudió acude hasta la zanja que está pegada a la carretera, e informó sobre todos los detalles y mostró la visibilidad que existe desde los coches que pasan próximos a la zanja.

El reportero contó que «según fuentes de la investigación, el cuerpo de Esther López habría estado en la cuneta desde el principio». El periodista detalló la información que le transmitieron los investigadores: «Por la disposición del cuerpo, la fauna y la flora, sería muy probable que el cuerpo llevara más de de dos semanas, incluso desde el principio».

Después de contar la versión que maneja la Guardia Civil, a la espera de las pruebas toxicológicas y análisis de la ropa de la víctima, el reportero explicó sobre la zanja: «Es una zona muy amplia y en la que no hay obstáculos». Añadió que «la carretera tiene un arcén muy estrecho, la zanja está pegada a la carretera y tiene una profundidad de metro y medio».

La Guardia Civil asume el error.

Además, el periodista realizó el recorrido en coche, desde el bar La Maña hasta Traspinedo. Al pasar con el vehículo a escasos metros de la zanja y grabar cuál es la visibilidad que cualquier copiloto tendría, parece que hubiera sido fácil que la hubiesen visto desde el pasado 12 de enero. De hecho, un vecino detalló que es una carretera donde hay que ir lento y muy transitada.

Sin embargo, el reportero consideró que «si vas mirando por la ventana del coche no se ve el fondo de la zanja». Además, el periodista añadió: «Es muy difícil verlo desde un coche o de una furgoneta, la zanja tiene un metro y medio de profundidad».

«Además hay muchísimas jaras, todo está rastrillado», dijo el periodista ante las constantes preguntas de Patricia Pardo y el resto de colaboradores desde plató. Posteriormente aclaró que fue la Guardia Civil quien «rastrilló esta zona después del hallazgo del cuerpo de Esther López».

«Se rastrilló desde la señal hasta el inicio de la curva, esta parte ahora está limpia. Si esa zona hubiese estado así el día que desaparece, es probable que la hubieran encontrado a primera vista», dijo.

Finalmente, el reportero enseñó otra parte de la cuneta. «Antes de rastrillar estaba así, no es una zona que esté limpia. Hay jaras de más de metro y medio de altura. Me he metido en la zanja y me llegaban a la cabeza, hay poca visibilidad», admitió en directo.

Los investigadores creen ahora que la posibilidad de que Esther López estuviera desde el principio en la cuneta donde fue encontrada cada vez gana más enteros. Primero porque el cuerpo fue encontrado congelado, por lo que llevaba a la intemperie varios días. Los investigadores no ven verosímil el traslado del cuerpo de un lugar a otro, y mucho menos que se dejasen el móvil en el lugar de los hechos.

Ante la pregunta de si con todas las batidas no se encontró a Esther, la respuesta es que las batidas se hicieron principalmente en dirección contraria, es decir, hacia el río y no hacia el pueblo. El reportero y el cámara mostraron cuáles fueron las zonas analizadas por los agentes: «Es verdad que se peinó muchas zonas, como la de los pozos, sí se peinaron zonas muy cercanas a este lugar, pero esta zona no se ha llegado a batir».

Lo único que pone en duda la opción de que el cuerpo llevara ahí desde el principio es el testimonio del senderista que encontró el cuerpo, que asegura que paseando antes por allí nunca vio el cuerpo.