La madre de Rubiales se encierra en una iglesia y se declara en huelga de hambre. Pide que Jenni Hermoso «diga la verdad»

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Una madre desesperada por defender a su hijo

Ángeles Béjar no puede más. La madre de Luis Rubiales, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, ha tomado una decisión drástica: encerrarse en la iglesia de la Divina Pastora de Motril y declararse en huelga de hambre. Su objetivo es que se haga justicia con su hijo, que ha sido suspendido por la FIFA tras protagonizar un escándalo que ha conmocionado al mundo del fútbol.

La mujer, que vive en el barrio de Capuchinos de Motril, se ha quedado en el interior de la parroquia con su hermana después de que el párroco se haya marchado. Allí permanecerá “de manera indefinida, día y noche” hasta que se resuelva la situación de su hijo, al que considera víctima de una “cacería, inhumana y sangrienta” por algo que no se merece.

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El beso que desató la polémica

Todo empezó el pasado sábado, cuando Luis Rubiales fue captado por las cámaras besando en la boca a Jenni Hermoso, la jugadora estrella de la selección española de fútbol femenino. El gesto, que ocurrió en el vestuario tras el partido contra Alemania, desató una ola de críticas y acusaciones de acoso sexual, nepotismo y falta de ética.

La FIFA no tardó en reaccionar y anunció la suspensión inmediata de Rubiales como presidente de la RFEF y como miembro del Comité Ejecutivo del máximo organismo del fútbol mundial. Además, abrió una investigación para esclarecer los hechos y determinar las posibles sanciones.

La versión contradictoria de Jenni Hermoso

Esta actitud ha indignado a la madre de Rubiales, que le ha pedido a Hermoso que “diga la verdad” y “mantenga la versión que tuvo al principio de los hechos”. La mujer cree que su hijo es inocente y que todo es parte de una conspiración para desprestigiarlo y apartarlo del cargo. Por eso, ha decidido luchar por su causa hasta las últimas consecuencias.

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