Web
Analytics

La OCU alerta: esto es lo que debes hacer si encuentras un paquete de fiambre “inflado” y qué significa

La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) ha alertado sobre un error que cometemos muy a menudo y que puede acarrearnos desde leves problemas estomacales a otros más serios: consumir fiambres cuando su envase está hinchado. Independientemente de la fecha de caducidad, que también hay que ternerla muy en cuenta ya que indica el día hasta el cual el producto conserva todas sus características de calidad —aroma, sabor, textura y aspecto—, además de garantizar que el producto no es peligroso desde el punto de vista sanitario, si nos encontramos con un envase hinchado hay que desecharlo inmediatamente.

“Obviamente, si hay algún fallo en la cadena, la fecha de caducidad ya no servirá como referencia, al igual que si se abre el envase. Si esto sucede, las bacterias que resistieron al tratamiento proliferarán rápidamente, alterando las propiedades del producto”. 

Según informa un responsable de la OCU: “los fiambres de pavo o cerdo son productos cárnicos que han sufrido un tratamiento térmico que permite prolongar su vida útil. Estos alimentos no son estériles pues siempre quedan bacterias que sobreviven al tratamiento. Pero unas adecuadas condiciones de manipulación y conservación del producto hacen que, normalmente, esos microorganismos no supongan un problema”.

¿Y a qué se debe la hinchazón del envase? Pues todo indica a una mala manipulación del producto antes de salir de fábrica o en el proceso de llevarlo hasta nuestra mesa (nosotros también somos responsables): “La rotura de la cadena de frío en uno o varios puntos de la cadena alimentaria: en almacén del fabricante, durante el transporte, en el establecimiento de compra, si el producto pasa mucho tiempo a alta temperatura desde que lo compramos hasta que lo metemos en la nevera”. 

¿Cómo podemos reconocer un fiambre en mal estado además de por la hinchazón del envase? Muy fácil: “En este caso, el fiambre presenta mal olor, aspecto blanquecino, alteraciones en la textura, sabor ácido…” 

Lo importante, y resumiendo, es que ante cualquier sospecha de que el alimento pueda estar en mal estado, lo mejor es tirarlo a la basura, aunque la fecha de caducidad diga lo contrario: “Ante un caso así, o ante cualquier sospecha por un envase dañado, lo mejor es no correr riesgos y desechar el producto”. No te la juegues, es un consejo de la OCU.