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La primera bronca de Eva González a Jordi Cruz en la historia de ‘MasterChef’… y a los espectadores no les ha hecho gracia este detalle

Hemos llegado al quinto programa de MasterChef, y el nivel y la tensión entre los concursantes ha crecido. Las pruebas son cada vez más duras, y los jueces no dejan de exigir cada vez más a nuestros aspirantes. El propio Pepe se colgó el delantal y se convirtió en un aspirante más, dando como resultado unos platos alucinantes y un enorme esfuerzo.

Pero no ha sido el único momento impactante de la noche. Durante las últimas semanas un concursante ha estado en el ojo del huracán aunque no acababa de quedar claro el motivo. Con un desafortunado comentario machista delante de los jueces, puede que tengamos la solución al misterio. Afortunadamente, ahí estaba Samantha para darle un más que merecido ZASCA, aunque en la prueba grupal volvería a tener algún que otro comentario sospechoso sobre Miri. Pero eso no ha sido lo más comentado de dicha prueba

El lugar era un restaurante ganador de tres estrellas Michelín, el Azurmendi de Eneko Atxa, y el plato protagonista las patatas soufflé que suponían el centro de la prueba del equipo de Elena. Jordi Cruz se molestó en preguntar al equipo si estaban seguros de que llevaba las patatas necesarias para la preparación, recibiendo una respuesta afirmativa.

Pero lo que pasó a continuación mereció la intervención de Eva González, la presentadora de MasterChef, que normalmente no se mete en las polémicas entre concursante y jueces. Y es que, en efecto, faltaban las patatas en muchos de los platos… algo que avergonzó a la conductora del programa, que se fue directa a pedirle explicaciones a Jordi Cruz.

Molesta con la presentación de los platos, la sevillana le dijo que aquello simplemente “no se podía servir así“. “Primera vez que tengo que entrar en cocinas, y que sea en un restaurante tres estrellas Michelín…“, dijo furiosa.

La bronca de Cruz no se hizo esperar:

“Capitana, imagínate una mesa con seis personas, que de la casualidad de que son inspectores de la Guía Michelín, pidan el mismo plato, y unos tengan patatas soufflé y otros no. Os he preguntado si todos llevaban patatas, y que no haya exigencia ni rigor en un plato puede hacer peligrar el trabajo de todo un año. Puede hacer que un cocinero no gane una tercera estrella, o incluso la pierda.”

En las redes lo vivieron así:

 

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

Vía Elegí mal día.