
Quienes se dedican al mundo de la hostelería saben que cada jornada puede traer sorpresas. Desde comensales poco amables hasta situaciones que rozan lo inverosímil, el día a día en un restaurante rara vez resulta monótono. Lo sucedido recientemente en un establecimiento es difícil de etiquetar, aunque, como suele decirse, una imagen basta para explicarlo casi todo.
La cuenta de X @SoyCamarero compartió la experiencia vivida por «un compi de cocina». A la zona de fogones regresaron dos platos completamente vacíos, salvo por las raspas del pescado que los clientes habían dejado tras terminar su comida. Sin embargo, lo más desconcertante no fue lo que quedó en el plato, sino el comentario que acompañó a la devolución.
Una queja difícil de entender
«Me cuenta que ha entrado a cocina con los platos que veis en la imagen y que los clientes dijeron que no les gustó nada y que estaba HORRIBLE», relata @SoyCamarero junto a la fotografía, que sugiere más bien lo contrario. La escena invita a una reflexión inmediata.
Un compi de cocina me cuenta que el camarero ha entrado a cocina con los platos que veis en la imagen y que los clientes dijeron que no les gustó nada y que estaba HORRIBLE ¿cómo reaccionáis ahí? pic.twitter.com/6dP6VbXk9J
— Soy Camarero (@soycamarero) February 5, 2026
Si realmente el plato estaba «horrible», como aseguraron los comensales, lo lógico habría sido dejarlo prácticamente intacto. No obstante, lo cierto es que lo consumieron por completo, dejando únicamente las raspas y las rodajas de limón que acompañaban la elaboración. Una contradicción que sorprendió notablemente al personal del local.
El debate en redes sociales
La publicación generó numerosas reacciones entre los usuarios de X. «Tampoco me extraña, el otro día comí con mis compañeros de trabajo y el segundo plato consistente en medallones de solomillo a la pimienta resulto bastante malo», comenta un internauta al recordar una vivencia similar.
Otro usuario reflexiona: «Es normal pensar en primer lugar que, si estuviera tan malo, no se lo habría comido todo. Pero no siempre es tan simple. Hay mucha gente que aun así se lo come, ya sea para no sentir que ha tirado el dinero, o por educación, o por lo que sea». En la misma línea, alguien más añade: «si se puede comer, me lo como y no digo nada a no ser que me pregunte el camarero que que tal la comida». Y concluye: «Si no se puede comer( está quemado o algo así) no lo toco y aviso al camarero».