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Llegó borracho a casa y la épica venganza de su novia resuena en todo el mundo

Que tire la primera piedra el que, en una tarde de cervezas con los amigos, no ha llegado un ‘pelín’ tarde a una cita con su pareja. Quedas para ver el fútbol, luego más fútbol, otra cerveza, venga ese chupito que invita el camarero, la última y nos vamos, te lo juro; y cuando te das cuenta son las doce y habías quedado a las diez y media. Enhorabuena, nubes negras se avecinan y sabes que el broncazo que te espera va a ser épico.

Llegas a casa tambaleándote, pidiéndole perdón a tu novia desde el ascensor, y ella te recibe arreglada y con un mosqueo que haría temblar de miedo al mismísimo Belcebu. “Cariño, no he sido yo, es que me han liado”, “Te prometo que mañana nos vamos a comer donde tú quieras” o “Nos pusimos a celebrar la victoria del Madrid/Barcelona y se nos fue el santo al cielo. Te quiero, gordi”.

Excusas y más excusas baratas que no se va a creer, pero que a ti te da igual porque ya vas camino de la cama –si no te manda al sofá– a dormir tu ‘pedete lúcido’, como decía el gran Juan Echanove en ‘Turno de Oficio’.

En estos casos, tu pareja normalmente te dejaría dormir y la mañana siguiente te pegaría el broncazo del siglo, pero Natalie Weaver, una joven de 21 años, tenía un plan mejor para su novio Stephen… La joven maquilló y le pintó las uñas mientras su pareja dormía, y por supuesto lo compartió con todos sus seguidores en las redes sociales. El resultado es una auténtica maravilla.