Los amigos con los que iba Esther López cuando desapareció reconocen primera vez haber consumido drogas aquella noche

Últimas noticias del caso en Traspinedo.

Esther López de la Rosa descansa en paz después de haber sido enterrada en su localidad, Traspinedo, Valladolid. La joven de 35 años desapareció el pasado 12 de enero, y fue encontrada muerta en una cuneta el pasado 5 de febrero.

El último adiós a Esther estuvo marcado por un gran apoyo a la familia, por mucho dolor y sobre todo por una inmensa cantidad de emoción recogida en la carta que una de sus primas leyó después de la eucaristía.

Según relató, Esther López estaba «super ilusionada» por conocer a su sobrina, «la niña que más has querido incluso sin haber nacido» y se comprometen a que la pequeña Carmen conozca a «su gran tía». La despedida de la carta estaba cargada de amor: «Siempre en nuestros corazones la chica de la sonrisa infinita, Esther» provocando que los asistentes al funeral rompiesen el emotivo silencio con un respetuoso aplauso.

La juez que lleva el caso de la desaparición y muerte de Esther López impidió la incineración del cuerpo, ante la posibilidad de que en el futuro se vuelva a requerir una inspección del cadáver. La autopsia determinó que Esther López murió a causa de un traumatismo abdominal que le provocó una hemorragia interna.

El Instituto de Toxicología de Madrid, mientras tanto, analiza las muestras de la joven enviadas por los forenses y la Guardia Civil continúa investigando en el lugar en el que apareció el cadáver.

Las últimas horas de Esther López, controladas al minuto.

Las autoridades han tratado de reconstruir las últimas horas de Esther López con vida. Quieren contar con una base científica que permita respaldar con fuerza una teoría convincente. La novedad es que ya saben lo que hicieron la joven y sus dos amigos en un paraje llamado Las Bodegas.

Allí detuvieron el vehículo que conducía uno de ellos. Terminaron admitiendo que habían estado con ella en ese lugar, pero no lo mencionaron en las primeras declaraciones. Pero también mintieron sobre lo que estuvieron haciendo allí.

En mitad de la investigación, los agentes de la Guardia Civil se enteraron de que Óscar, el conductor, había reconocido fuera de los conductos policiales que en aquel momento hubo consumo de drogas duras, concretamente de cocaína fumada, o sea, consumo de crack.

El dato pudo ser omitido por muchos motivos, incluidos la vergüenza o el sentimiento de culpa, pero está claro es que no es un dato que se pueda dejar pasar por alto cuando una persona está desaparecida. Cabe destacar que entre los efectos inmediatos de esta droga encontramos taquicardias, aumento de la presión arterial y de la temperatura corporal. Además, puede provocar ansiedad, paranoia, pánico, psicosis y en ocasiones comportamientos violentos.

La principal hipótesis que maneja ahora mismo la Guardia Civil es que sufrió un acontecimiento violento antes de morir. Pero quieren tenerlo todo bien atado antes de inculpar a alguien. Por lo que sabemos, los sospechosos que habían contemplado en un primer instante lo siguen siendo en la actualidad.

El caso continúa estando marcado por la incertidumbre. Se desconoce si el cuerpo fue trasladado hasta el sitio en el que apareció, y tampoco hay constancia de que haya estado esas más de tres semanas en el mismo lugar en el que fue hallada por un senderista.