Telecinco busca oxígeno.
El arranque de temporada ha dejado claro que la cadena de Mediaset no atraviesa su mejor momento. Las audiencias muestran un desgaste evidente y el canal necesita con urgencia un formato capaz de devolverle el pulso competitivo en la noche de los sábados. Con ese panorama, el regreso de un clásico reciente parece la jugada más lógica para intentar reconectar con el público.

Tras meses de incertidumbre y rumores, finalmente ha regresado uno de los concursos que mejor encaja con esa ambición de espectáculo total. El sábado 13 de septiembre, Telecinco desempolvó la pista y volvió a apostar por el entretenimiento de gran formato con la segunda edición de Bailando con las estrellas. Junto a Supervivientes All Stars, se presenta como una de sus bazas más fuertes del curso televisivo.
El regreso de los focos.
El programa ha confiado de nuevo en la dupla formada por Jesús Vázquez y Valeria Mazza, quienes se mantienen como presentadores de esta aventura televisiva. El formato, que mezcla música, coreografía y rostros muy reconocibles, promete convertirse en un espectáculo semanal que traslada la tensión de un campeonato de baile al prime time. Trece participantes famosos aceptan el reto de abandonar su zona de confort y sumergirse en el lenguaje de la danza.

En esta ocasión, la lista de concursantes es amplia y variada: Bárbara Rey, Anabel Pantoja, Blanca Romero, Nona Sobo, Sara Escudero, Nerea Rodríguez, Tania Medina, Pepe Navarro, Manu Tenorio, Iago García, Jorge González, Matías Roure y Aless Gibaja. Todos ellos aspiran a suceder a María Isabel, ganadora de la primera edición, demostrando su capacidad de superación en la pista de baile.
La prueba del jurado.
El tribunal encargado de valorar las actuaciones vuelve a estar formado por rostros conocidos, con la continuidad de Gorka Márquez, Julia Gómez Cora y Blanca Li. A ellos se suman dos incorporaciones destacadas: el estilista Pelayo Díaz y la periodista y presentadora Inmaculada Casal. La combinación promete aportar tanto exigencia técnica como un ojo crítico hacia la puesta en escena y la capacidad de emocionar.
Semana a semana, los concursantes deberán dominar estilos tan distintos como el vals, el tango, la salsa, el foxtrot o el pasodoble. El veredicto final no dependerá solo del jurado: la audiencia también jugará su papel a través de la aplicación de Mediaset Infinity. Las parejas con menos respaldo acabarán en la temida Zona de Peligro, donde solo el Último Baile marcará la diferencia entre continuar en la competición o despedirse.
Reacciones encontradas.
Como era previsible, la vuelta del programa no ha pasado inadvertida en redes sociales. “Muchos no han dudado en celebrar su vuelta y aplaudir la apuesta de Telecinco por hacer un show como este en directo.” El casting también ha generado comentarios positivos, especialmente por la diversidad de perfiles y la química de los presentadores.
El regreso de #BailandoConLasEstrellas mejora respecto al año pasado en el jurado, los concursantes y todo lo demás lo veo igual de bien. Lo que empeora es la absurdez de trasladar la expulsión, lo más interesante, al inicio de la siguiente gala. 100% cortarrollos.
— Carlos (@carlos_tunas) September 13, 2025
Otro error no corregido: la chapuza de hacer bailar al comienzo del siguiente programa por falta de tiempo y escaleta descolocada. Nadie se esforzaría doble sabiendo que tiene un pie fuera y otra coreo más… Añade rivalidad absurda para los duelistas. #BailandoConLasEstrellas
— MSalgPar (@MariaSalgPar) September 13, 2025
Sin embargo, no todo fueron aplausos. Lo que más crispación causó en la audiencia fue la interrupción constante de la gala por exceso de publicidad, con cortes que aparecían casi tras cada actuación. Y a eso se sumó la polémica decisión de retrasar la primera expulsión para la segunda semana debido a una “escaleta descolocada” que dejó al programa sin tiempo, generando frustración en quienes esperaban un cierre más redondo en el estreno.