Los Mozos de Arousa: un fenómeno televisivo inesperado.
Los Mozos de Arousa son un trío compuesto por los hermanos Borja y Raúl Santamaría, junto a su amigo Bruno Vila. Su paso por el concurso ‘Reacción en cadena’, emitido en Telecinco, los convirtió en figuras reconocidas gracias a su simpatía y una destacada capacidad para resolver desafíos en equipo. Durante su participación, acumularon una suma de más de 2,6 millones de euros, una cifra récord que generó gran expectación entre los seguidores del programa.

Aunque su aventura televisiva llegó a su fin tras ser derrotados en pleno horario de máxima audiencia, el legado de los Mozos de Arousa quedó intacto. Provenientes de Vilagarcía de Arousa, estos jóvenes no solo conquistaron a la audiencia con su destreza, sino también con una humildad que contrastaba con el glamour habitual de la televisión. Sin embargo, el final de su etapa en el concurso no ha estado exento de desafíos, tanto en términos personales como económicos.
Más allá de la pantalla, Borja, Raúl y Bruno han mantenido una vida sencilla en Galicia, mientras esperan que Telecinco cumpla con el pago del premio. La espera se ha convertido en un tema recurrente, y los exconcursantes no han dudado en compartir sus inquietudes en entrevistas recientes, dejando entrever las complicaciones que acarrea esta situación.
El dinero que aún no llega.
A pesar de su éxito, los Mozos de Arousa aún no han recibido el dinero prometido. Según Borja, el contrato firmado con la productora estipula que el plazo para el pago se extiende hasta el 25 de febrero. “Tenemos contrato hasta el 25 de febrero, así que lo normal es que lo hagan para entonces”, explicaba. Este retraso, aunque dentro de los términos legales, ha limitado sus movimientos, ya que no pueden participar en otros concursos de televisión sin previa autorización. «Aún tenemos las manos atadas», admitía Borja.

La situación no solo ha generado cierta frustración, sino que también ha condicionado sus actividades mediáticas. Por ejemplo, la participación en el programa gallego ‘Land Rober’ requirió un permiso especial de la productora. Aunque pudieron asistir finalmente, este tipo de restricciones pone de manifiesto cómo el premio, lejos de ser una solución inmediata, ha traído consigo nuevas dificultades.
En términos económicos, Raúl destacó que Hacienda se quedará con un 47% del premio, lo que reducirá la cantidad final que recibirán. Sin embargo, se mostraron optimistas. “Es una muy buena cantidad, que no la gana nadie en un año y medio con un trabajo normal, pero tampoco podemos dejar de trabajar”, apuntó Raúl. Su pragmatismo refleja cómo, a pesar del inesperado ingreso, la vida cotidiana no cambia radicalmente.
Planes para el futuro.
Los Mozos de Arousa también compartieron sus planes para el dinero. Raúl comentó que su prioridad será liquidar la hipoteca de su vivienda, aunque no descarta realizar algún viaje o darse ciertos caprichos familiares. Por otro lado, Bruno invertirá su parte en la reforma de un piso antiguo de su propiedad, mientras que Borja, más indeciso, confesó no tener claro aún qué hacer con su porción del premio.

Más allá del aspecto económico, los tres admitieron que el tiempo en el programa fue una experiencia agotadora. Las largas jornadas, el constante traslado entre Galicia y Madrid, y la presión de las cámaras terminaron pasando factura. “No nos dejamos perder. Tuvimos un mal día. Al final, estábamos agotados y ya ni entrenábamos”, declaró Borja. El desgaste físico y mental resultó ser un factor determinante en su derrota.
Raúl también reflexionó sobre el cansancio acumulado tras meses de participación en el concurso. «Ya era mucho tiempo yendo y viniendo de Madrid. Teníamos ya un cansancio acumulado», explicó, dejando claro que, aunque el premio fue significativo, no todo fue fácil durante su tiempo en ‘Reacción en cadena’.
Un legado que trasciende la pantalla.
Aunque ya no participan activamente en la televisión, los Mozos de Arousa han dejado una huella imborrable en el concurso y en la audiencia. Su historia no solo es un reflejo del impacto que un programa puede tener en la vida de los concursantes, sino también de las complejidades que surgen cuando los focos se apagan.

Mientras esperan el desenlace económico de su experiencia, Borja, Raúl y Bruno han demostrado que el éxito no se mide únicamente en cifras, sino en la forma en que enfrentan los desafíos que se presentan. Su sencillez y cercanía los han convertido en un referente para quienes los vieron semana tras semana enfrentarse a desafíos que parecían imposibles.