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Manuel, el ex de Verónica Forqué al que definió como: ‘Un desgraciado que hace desgraciados a todos’

El mundo de la cultura y toda la sociedad, en general, en España sigue conmocionada tras la inesperada muerte de la artista Verónica Forqué a los 66 años, producida el pasado lunes en su domicilio de Madrid.

Una vez aclarada la causa de su muerte, tras esclarecer los forenses que la popular artista falleció ahorcada en su cuarto de baño. El motivo, al parecer, pudo ser porque estaba atravesando una mala etapa a nivel anímico, tras haber sufrido varios varapalos en los últimos años.

Las tristes pérdidas de su hermano y su madre, fueron dos grandes losas que minaron el ánimo de la actriz. Pero también lo fue la separación de Manuel Iborra, director de cine con quien estuvo casada 34 años. Un hombre al que definió varias veces de manera rotunda y dura, a pesar de reconocer también que fue el amor de su vida.

Se casaron en 1981, tuvieron a una hija, María, y decidieron separarse en 2014. Un hecho que Verónica reconoció como ‘un duro revés’ y motivo por el cual la actriz llegó a confesar que tuvo una ‘depresión horrorosa’, que la llevó a recurrir a medicamentos y al psicoanálisis.

Recientemente, durante su paso por Masterchef, la artista habló de su relación y ruptura con su exmarido con total claridad: “Es un hombre del que me separé hace seis años y no ha vuelto a hablarme, nunca. Se acabó porque él quiso que se acabara, porque yo le amaba, pero no le podía soportar”.

“Era un aburrimiento de vida, parecía una vieja de 80 años. Era un gran padre, muy organizado y todo lo que tú quieras, pero era muy soso. Si yo hiciera una lista de los planes que hemos hecho juntos me bastaría con los dedos de una mano”, continuó explicando.

También confesó en varias entrevistas que fue ella la que tomó la decisión de romper la relación: “Le dije ‘Manolito, échate para un lado’ y lo hizo. Para mí fue volver a vivir”, reconociendo que “había sido una mujer sometida sin saberlo”.

Verónica contó cuál fue el momento exacto en que se dio cuenta de que debía de tomar tal decisión: “Un día mi psicoanalista me dijo que el problema no era Manolo, el problema era yo. Sí, porque permites que no te deje hacer un viaje con una amiga, no te deje esto, no te deje lo otro. Es un hombre muy miedoso. Vive instalado en el miedo y si vives así eres un desgraciado y haces desgraciado a todo el mundo a tu alrededor”.

El motivo de poner fin a su matrimonio, fue por cómo era su vida con Iborra y por ello prefirió continuar adelante sola. Lo ha intentado, se ha aferrado al amor hacia su hija y ha luchado día a día para “encontrar el equilibrio”, como llegó a reconocer. Pero finalmente no ha sido posible y, tristemente, ha decidido poner fin a su vida.