Cambios en la vida de la pareja.
María José Campanario y Jesulín de Ubrique han mantenido una relación marcada por la discreción, aunque su unión nunca ha dejado de estar bajo el foco mediático. Desde su boda en 2002, la pareja ha enfrentado con firmeza la presión pública, especialmente considerando la popularidad de Jesulín como torero y el interés constante de la prensa en su vida personal. A lo largo de los años, han logrado formar una sólida familia, alejándose de los escándalos que en otros tiempos les rodeaban.

A pesar de los altibajos, María José ha sabido encontrar su espacio al margen de la fama de su marido. Como odontóloga, ha desarrollado una carrera exitosa y, aunque ha tenido que convivir con la fama por su relación con Jesulín, siempre ha demostrado que no necesita el foco mediático para sobresalir. Sin embargo, cuando las cámaras se encienden, ella sabe cómo manejar la situación, como ha quedado claro en su reciente participación en el programa “Emparejados”.
En este espacio televisivo presentado por el exfutbolista Joaquín, Campanario y Jesulín se sinceraron como pocas veces. En un ambiente distendido, abordaron temas relacionados con la fama y las tentadoras ofertas que han recibido a lo largo de los años. Según relató María José, las cifras que les propusieron en su momento no dejaban de ser sorprendentes.
Fama y ofertas millonarias.
“Creo que os va a volver a tocar”, bromeó María José Campanario, aludiendo a la posibilidad de que nuevas ofertas mediáticas lleguen a sus puertas. La pareja, sin tapujos, recordó algunas de las propuestas más sorprendentes que recibieron. De hecho, su mujer reveló una de las más impactantes: «Me llegaron a ofrecer 1.200.000 euros por hacer varias cosas, entre las que también estaba incluido un reality».

La sinceridad de la odontóloga dejó atónitos a los presentes en el programa, pero no fue esa la única confesión que generó un revuelo en el plató. En un momento que se llevó la atención de la noche, Campanario dejó a todos sin palabras con una declaración aún más llamativa. “Lo que me sorprendió es que me llegaron a ofrecer una Interviú vestida”, compartió con total naturalidad, lo que provocó una reacción de asombro general.
Ante tales confesiones, Joaquín y Susana Saborido, quienes también participaban en la dinámica del programa, no pudieron evitar mostrarse impactados. A modo de humor, decidieron tomarse la situación con filosofía y aceptar el reto de probar las famosas aceitunas lloronas, mientras la tensión de las revelaciones flotaba en el ambiente. “Esto es la muerte a pellizcos”, exclamó entre risas Susana, evidenciando lo sorprendente que había sido todo el intercambio.
Un nuevo capítulo en su vida.
Además de estas confesiones sobre su vida mediática, María José Campanario habló sobre un tema mucho más íntimo y significativo: la llegada de su tercer hijo, Hugo, en 2022. Este acontecimiento supuso un gran cambio en su vida, ya que ocurrió cuando ella ya había pasado los 40 años, una etapa de madurez que, según afirmó, le permitió disfrutar la maternidad desde otra perspectiva.
«Yo tengo que decir que es una maravilla», aseguró Campanario, refiriéndose al nacimiento de Hugo. «Me ha cogido en una etapa de la vida en la que estaba muy serena, y a mis dos hijos pequeños los tuve muy joven», añadió, destacando cómo este último embarazo le había brindado una experiencia completamente diferente y más sosegada.
Jesulín, por su parte, no se quedó atrás en las declaraciones sobre su reciente paternidad. Con una mezcla de orgullo y satisfacción, el torero comentó lo que ha significado para él ser padre a los cincuenta años. “La paternidad a los cincuenta años la recomiendo”, confesó con una sonrisa. Sus palabras hicieron eco entre los presentes, especialmente en Joaquín y Susana, quienes incluso se plantearon la posibilidad de aumentar su propia familia tras escucharles.
Una sorpresa inesperada.
Antes de cerrar su intervención en el programa, María José Campanario relató cómo se enteró de que estaba nuevamente embarazada, sorprendiendo incluso a su entorno cercano. Aunque no profundizó en los detalles, su historia fue una muestra más de cómo, a pesar de los años y las circunstancias, la vida siempre tiene sorpresas reservadas para aquellos que saben esperar.