Melody, el corazón de Dos Hermanas late al ritmo de Eurovisión.
Este sábado 17 de mayo, Basilea se convertirá en el epicentro del espectáculo europeo con la celebración de la 69ª edición del Festival de Eurovisión. Allí, 26 países se disputarán el primer puesto sobre el escenario del St. Jakobshalle. Entre ellos, España estará representada por Melody y su tema «Esa Diva», una propuesta que ha evolucionado desde su triunfo en el Benidorm Fest y que ahora llega con un nuevo empaque escénico y musical.

A muchos kilómetros de allí, en Dos Hermanas, la emoción se palpa en cada esquina. En la entrada del chalet familiar, un letrero reza “De pata negra”, un guiño al álbum que catapultó a la fama a la artista cuando apenas era una niña. Hoy ese título es más que un recuerdo: es un emblema del orgullo local por la artista que nació Melodía Ruiz Gutiérrez.
Su infancia transcurrió entre los barrios de Los Potros y Las Infantas, zonas obreras en las que se forjó el carácter que ahora lleva al escenario europeo. Aunque reside en Mijas, Málaga, sus raíces siguen firmes en Dos Hermanas, donde sus padres han vuelto a instalarse, al menos por unos días, para vivir esta cita histórica desde el corazón de su ciudad.
Un hogar lleno de memoria y canciones.
En la casa donde creció Melody, el tiempo parece haberse detenido para recordar. Allí reposan carteles de giras, discos enmarcados y hasta un piano de cola que habla de años de vocación musical. En una repisa discreta, una fotografía junto a Chayanne sella una etapa de juventud con la ternura de los ídolos compartidos.

Mientras se preparan para ver a su hija cantar en directo desde Suiza, Lorenzo y Ani, sus padres, disfrutan de la calma antes del gran momento. “Esto es algo que ella ha luchado tantísimo y lo que más nos gusta es que sigue siendo esa niña sencilla que un día triunfó”, comenta su padre, con la serenidad de quien ha acompañado cada paso. Recuerda con ternura los días en los que Melody transformaba el palo de una fregona en micrófono improvisado, dando conciertos en el salón familiar.
A pesar de la distancia física, la conexión emocional es constante. Lorenzo y Ani hablan cada día con ella por teléfono. “No está nerviosa pero sí muy ilusionada, es una mujer fuerte y sabe cómo mantenerse tranquila. Pero sí, nos dice que está deseando que pase ya, lleva muchos meses preparándose para este momento”, relata su padre, emocionado por la madurez con la que su hija enfrenta este nuevo desafío.
Veinticuatro años de constancia.
Desde que se hizo famosa con solo 10 años, la vida de Melody ha estado llena de curvas, decisiones valientes y reinvenciones. Tras dejar Sony en 2004, optó por un camino independiente, con todo lo que implica nadar contracorriente en la industria musical. “La multinacional no sabía qué hacer con ella, querían que sacara un disco similar al de Paulina Rubio o al de Thalía, pero ella tenía su propia personalidad”, explica su padre, convencido de que el público actual está descubriendo a la artista en su forma más auténtica.

Han sido años de sacrificios y de apostar siempre por lo que más ama. “Si en algún momento lo ha podido pensar, enseguida lo ha descartado porque cuando te gusta tanto lo que haces no puedes dejarlo, es algo superior a ti”, reflexiona Lorenzo. Su testimonio deja claro que el talento de Melody no ha sido cuestión de suerte, sino de una voluntad inquebrantable de vivir de la música.
Y el pueblo lo sabe. A unos pasos de la casa familiar, un mural con su rostro luce en la Plaza Rey Don Pedro como tributo. No es una obra improvisada, sino un homenaje oficial del Ayuntamiento. “Melody para nosotros es una artistaza y una bellísima persona, es una diva sencilla y abierta con todo el mundo”, afirma Loli, amiga de la infancia de la cantante.
Una diva sin artificios, con alma de barrio.
El fervor por Eurovisión se ha extendido como una llama por todo Dos Hermanas. Para los vecinos, Melody no es una estrella lejana, sino alguien cercano, de carne y hueso. “¡Que gane, es nazarena y tiene mucho ritmo y mucho reaños!”, exclama una señora entre risas compartidas en la Plaza de la Constitución, mientras comentan el ensayo general como si fuera una final de fútbol.
«Esa Diva», compuesta junto a Alberto Fuentes, tiene mensaje y pegada. Es una celebración de la igualdad y de la mujer sin filtros, con garra y corazón. “No sé si ganará pero va a pegar el pelotazo porque es una canción muy necesaria”, dice convencido Francisco Javier, joven eurofan del municipio.
Este sábado, la ciudad se vestirá de gala para acompañar a su embajadora. El Auditorio Municipal Los del Río acogerá la retransmisión del certamen en una gran pantalla, además de una gala paralela conducida por Carmen Farala, Angy e Inés Hernand. Una celebración que mezcla orgullo, nervios y comunidad. “Vamos a poner en la mesa todo lo que tengamos para apoyarla desde su ciudad”, declara el concejal Cristo Muñoz.
Aunque aún no se sabe si volverá con premio, Dos Hermanas ya ha coronado a su diva. Cuando se le pregunta al concejal por una posible Medalla de la Ciudad, no confirma nada, pero sonríe con complicidad. “Aún es pronto, no lo sé, pero algo habrá, se lo merece”. Pase lo que pase en Basilea, para su ciudad, Melody ya ha ganado.
Una nueva etapa como madre.
El presente de Melody no solo está marcado por su carrera musical, sino también por su reciente maternidad. La cantante ha dado la bienvenida a su primer hijo, un niño al que define como su mayor alegría. Aunque ha compartido su felicidad con sus seguidores, ha optado por mantener en privado la identidad del padre, una decisión que ha generado curiosidad y debate en redes sociales.
«Voy a dar una noticia que me llena de alegría y emoción. Viene bebé a bordo. Estamos muy felices», anunció en diciembre, sin dar más detalles sobre su pareja. La prensa del corazón se lanzó a investigar, y finalmente fue ‘Socialité’ quien reveló la identidad del padre: Ignacio Batallán, un modelo y entrenador argentino de 39 años con quien Melody mantiene una discreta relación desde hace más de dos años.
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Melody e Ignacio comparten su pasión por el deporte y el bienestar físico, y han construido juntos un hogar en Fuengirola. Él es el fundador de un club de voleibol y regenta su propio centro de entrenamiento, donde la cantante ha sido vista en más de una ocasión. Juntos han formado una familia lejos del foco mediático, priorizando su intimidad y su estabilidad emocional.
Entre la música y la vida privada.
La decisión de Melody de proteger su vida personal ha dividido opiniones. Mientras algunos aplauden su discreción, otros consideran que siendo una figura pública es inevitable que la curiosidad sobre su familia aumente. Sin embargo, la cantante tiene claro que su prioridad es su hijo y su música, y que su relación sentimental es algo que prefiere llevar en la más estricta privacidad.
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Entre Eurovisión y su reciente maternidad, Melody afronta una de las etapas más intensas y emocionantes de su vida. La artista se prepara para brillar en el escenario europeo mientras disfruta de su nuevo rol como madre, en un equilibrio constante entre la fama y su mundo más personal.