Hacer de tripas corazón en tiempos de adversidad.
En el mundo del periodismo, enfrentarse a la adversidad es casi un requisito del trabajo, pero cuando la tragedia afecta directamente a los reporteros y sus seres queridos, la tarea se convierte en un ejercicio de fortaleza emocional y profesionalismo. Este es el caso de Arantxa de Fez, reportera de Telecinco, quien esta semana ha tenido que relatar en primera persona la devastación provocada por la DANA en su propia localidad, Utiel, en la Comunidad Valenciana.

La cadena, al igual que muchas otras, ha intensificado su cobertura informativa debido a las graves inundaciones que han dejado a cientos de familias sin hogar y con sus pertenencias destrozadas. El jueves, programas como La Mirada Crítica y Vamos a ver conectaron en directo con el pueblo de Utiel, donde Arantxa de Fez, visiblemente afectada, relató la difícil situación que atraviesan ella y sus vecinos.
En un esfuerzo por mantener la calma y cumplir con su deber, la periodista mostró el estado en que quedó su hogar, convertido en una «montaña de muebles» y escombros. La voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas reflejaban el dolor de tener que compartir con el país la destrucción de su propio pasado, el cual yacía amontonado frente a la cámara.
El peso de los recuerdos bajo el lodo.
“Es muy duro escuchar a mi madre así y ver cómo está la casa en la que he vivido más de 20 años”, explicó Arantxa, en un momento de absoluta vulnerabilidad que conmovió a los espectadores. Entre muebles, electrodomésticos y recuerdos de una vida familiar, la periodista describió la escena de desolación: «Esta nevera es la que estaba dentro de mi casa, el sofá, las mesas, las sillas… aquí están concentrados 25 años de vida». Este desgarrador testimonio fue pronunciado durante una conexión en vivo con el programa de Ana Terradillos, en la que Arantxa expresó la mezcla de emociones que la embargaban mientras intentaba cumplir con su responsabilidad informativa.
La conexión más dura de Arantxa De Fez, compañera de ‘La mirada crítica’: «Esta montaña de muebles era mi casa» https://t.co/IK7vgKUNLj
— La Mirada Crítica (@miradacriticat5) October 31, 2024
La reportera también compartió los momentos de angustia vividos por sus padres, quienes quedaron atrapados en su balcón durante ocho horas mientras intentaban resguardarse del temporal. «Durante todo el día de ayer estuvieron viniendo muchos vecinos a ayudar, también mis amigas y mucha gente del pueblo que conoces», contó Arantxa, agradecida por el esfuerzo colectivo de su comunidad. La solidaridad de Utiel se reflejó en la respuesta inmediata de los habitantes, quienes, dejando de lado las formalidades, se unieron para ayudar a quienes más lo necesitaban.
Entre la tragedia y el compromiso profesional.
Más tarde, en una conexión con el magacín de Joaquín Prat, Vamos a ver, Arantxa de Fez volvió a ponerse frente a las cámaras para relatar, esta vez con una calma profesional, la situación que azota a su pueblo. «Nuestro trabajo es informarles, pero a veces no es fácil, sobre todo, si tu familia se ha visto también afectada por esta tragedia», comentó Joaquín Prat antes de cederle la palabra. Desde Utiel, Arantxa mostró a los espectadores la destrucción que rodea su hogar y agradeció nuevamente el esfuerzo de los voluntarios que se habían acercado a brindar ayuda.
“No es fácil nunca hacerlo en esta situación, pero mucho menos si te toca muy de cerca”, reconoció la reportera. La conexión con el plató se desarrolló en un tono solemne y respetuoso, con una Arantxa que mantenía la compostura mientras mostraba la “montaña de muebles” que alguna vez formaron parte de su hogar. Sus palabras resonaron con fuerza, evidenciando el dolor, pero también la resiliencia de una profesional que, a pesar de todo, sigue adelante con su labor.
La empatía y el apoyo desde el plató.
Tras la conexión, Joaquín Prat, claramente conmovido, quiso reconocer la valentía de Arantxa y su compromiso con la información. «No es nada fácil este ejercicio de profesionalidad que está haciendo Arantxa de Fez», aseguró el presentador, quien, desde el plató, expresó su admiración por la capacidad de su compañera para enfrentarse a esta situación con entereza y profesionalismo. En sus palabras, Prat sintetizó el sentir de muchos, subrayando que informar no siempre es una tarea fría y mecánica, sino que, en ocasiones, implica exponer las propias heridas para dar visibilidad al sufrimiento de otros.
Este tipo de testimonios, en los que los reporteros deben dejar de lado su dolor personal para cumplir con su trabajo, demuestran la importancia de la empatía en el periodismo. Arantxa de Fez ha demostrado, con su intervención en directo desde Utiel, que detrás de cada noticia hay una historia humana.