Una pérdida que sacude a todos.
Hay noticias que detienen el tiempo. Sucesos que sobrepasan la comprensión y atraviesan de lleno la sensibilidad de toda una sociedad. En los últimos días, uno de esos casos ha vuelto a poner a España frente al espejo del dolor colectivo.

La ciudad de Jaén amanecía el pasado fin de semana con una noticia imposible de asimilar: dos adolescentes habían sido halladas sin vida en un banco del Parque de la Concordia. Las circunstancias son aún objeto de investigación y el caso se encuentra bajo secreto de sumario, lo que no ha impedido que el estupor se propague con fuerza.
Mientras la Brigada Judicial de la Policía Nacional recaba datos y analiza los dispositivos encontrados junto a las jóvenes, las redes sociales se han inundado de preguntas, conjeturas y una honda tristeza compartida. No hay respuestas todavía, pero sí muchas voces que reclaman claridad.
Una madre que no encuentra consuelo.
En medio de este desconcierto, las declaraciones de la madre de Sharit han añadido nuevos elementos al caso. Visiblemente afectada, ha expresado su incredulidad respecto a la versión preliminar: «El teléfono estaba manipulado, hasta un tonto lo puede ver», afirmó ante los medios. También negó rotundamente que su hija atravesara algún tipo de dificultad personal.
Un dato que ha llamado la atención es un mensaje enviado presuntamente por Rosmed a Sharit a las 21:41 de la noche, en el que decía: «Eres mi amiga, mi hermana». Para la madre, este texto no parece espontáneo, sino «muy preparado». Además, no entiende por qué su hija, que debía llegar a casa a las diez, permanecía en el parque mientras recibía un mensaje de despedida.
A las 21:46, Sharit escribió a su pareja para terminar la relación, alegando que no era culpa de nadie, pero que debía hacerlo. Según la madre, esta ruptura no encaja con el estado emocional de su hija, que estaba ilusionada, con planes de futuro y un viaje pendiente. Por eso insiste: «Aquí hay algo que no… No quiero especular, pero hasta un tonto lo puede ver.»
Inquietud por lo inexplicable.
Otro detalle que desconcierta a la familia es que ambos teléfonos fueron encontrados en los bolsillos de las adolescentes, «como si nada», según su madre. Un gesto extraño, dicen, en una situación tan compleja. El padre de Sharit, por su parte, ha sido aún más contundente en Canal Sur, al denunciar que «quieren montar el suicidio perfecto, cuando es el homicidio perfecto».

El progenitor ha descartado categóricamente que su hija tuviera problemas personales y ha insistido en que era «una niña feliz», reclamando que la investigación llegue hasta el fondo de lo ocurrido. Según su relato, hay incoherencias en los hechos que deben esclarecerse cuanto antes.
Mientras tanto, frente al Ayuntamiento de Jaén, se han guardado tres minutos de silencio. El hermano mayor de Sharit sostenía una pancarta con su foto, pidiendo justicia y seguridad en el parque donde fueron encontradas. «No se toman medidas de vigilancia», se lamentaba una amiga de la familia.
Una historia con puntos ciegos.
Desde la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional se ha emitido un comunicado oficial en el que se aclara el historial académico de las menores. Solo una de ellas estaba matriculada en un ciclo de Formación Profesional en el momento del suceso. La otra había causado baja meses antes.
El texto subraya que el centro IES Santa Catalina mantuvo un protocolo activo el curso pasado, y que se tomaron medidas de seguimiento con profesionales del ámbito educativo y sanitario. Sin embargo, estas acciones no parecen haber calmado la desconfianza de los padres, que aseguran que sus hijas no mostraban señales de malestar reciente.
A su vez, algunos amigos de Rosmed comentaron a El País que no se había recuperado del pasado. A pesar de estas versiones, la familia de Sharit mantiene que no había señales de alarma. Las versiones, como las emociones, se entrecruzan y se contradicen, dejando en el aire una sensación de que algo no encaja del todo.
Una despedida que deja preguntas.
En su comunicado, la Junta de Andalucía ha pedido evitar especulaciones y ha reiterado su apoyo a las familias, a la comunidad educativa y a los entornos cercanos a las menores. También ha insistido en que corresponde a la Policía esclarecer los hechos. «Es momento de prestar todo el apoyo y el cariño en estos días tan duros», concluye el texto.

No obstante, para quienes conocían a las adolescentes, el consuelo no llega. La falta de explicaciones claras ha generado una ola de inquietud que se extiende mucho más allá de Jaén. La necesidad de verdad, como ocurre en estos casos, se convierte en un grito unánime.
El eco del suceso ha sacudido también a los internautas. La conmoción se ha intensificado con las declaraciones de los padres, cuyas dudas resuenan en todos los rincones de internet. Un dolor colectivo que aún espera respuestas.