Eurovisión 2025 desata la tormenta: indignación por el puesto 24 de Melody

Ni siquiera Eurovisión 2025 ha logrado esquivar la polémica. Lo que debía ser una fiesta de la música se ha convertido en el centro de un nuevo huracán mediático en España, tras la decepcionante clasificación de Melody, representante nacional, que obtuvo el puesto 24 con su tema Esa diva. El certamen celebrado en Basilea ha terminado con un sabor amargo para muchos espectadores y, especialmente, para la propia artista, que ha optado por alejarse temporalmente del foco público.
Silencio tras el fracaso: la ausencia de Melody en RTVE
Una de las señales más evidentes del descontento fue el silencio de Melody tras conocerse los resultados. La cadena pública RTVE tenía previsto un especial titulado La noche de Melody, emitido desde Dos Hermanas, localidad natal de la artista. El espacio, conducido por Ángela Fernández, contaba con intervenciones de diversas figuras del mundo del espectáculo, pero no con la de la protagonista. Una ausencia llamativa, teniendo en cuenta que anteriores representantes como Nebulossa (puesto 22 en 2024) o Blanca Paloma (decimoséptima en 2023) sí ofrecieron sus primeras reacciones al concluir el festival.
En su lugar, fue Lorenzo Ruiz, padre y mentor de la cantante, quien decidió alzar la voz en nombre de su hija.
Un padre indignado: críticas al sistema de votación
Durante su participación en el programa, Lorenzo Ruiz no se contuvo. Más allá de mostrar su orgullo por la actuación de su hija, cuestionó abiertamente el sistema de votaciones de Eurovisión, apuntando tanto al jurado profesional como al televoto del público.
“Ha estado impresionante, pero luego ya sabemos los votos, votándose unos a otros y eso siempre ha sido así. No tiene nada que ver el tema de Melody. Como público, no como padre, ha hecho una actuación increíble, pero te pones a mirar: un país se apoya a otro, mi primo, el de al lado…”, señaló visiblemente molesto. Para él, el festival continúa arrastrando los viejos vicios del voto geopolítico.
A modo de ejemplo, citó las puntuaciones elevadas entre países vecinos, como Chipre a Grecia, Lituania a Letonia, Suiza a Austria o Luxemburgo a Francia. Este tipo de alianzas, criticadas desde hace años por diversos sectores, volvieron a aparecer este año, y Lorenzo no dudó en señalarlas.
Israel, el televoto y una sorpresa que genera suspicacias
Pero las críticas del padre de Melody no se detuvieron ahí. Uno de los momentos más tensos de la noche llegó cuando Lorenzo Ruiz arremetió contra el resultado del televoto, especialmente el apoyo masivo a Israel, que recibió una notable cantidad de puntos pese a estar en posiciones bajas según los jurados.
“No quiero crear una polémica, pero Israel, que yo no tengo ningún problema porque no entiendo nada de esas cosas, pero estaba de los últimos y le dan casi 300 puntos… No lo entiendo”, manifestó, antes de ser interrumpido con rapidez por la presentadora, que trató de redirigir la conversación.
Del enfado a la diplomacia: el reconocimiento a Austria y otros favoritos
En un intento por suavizar el tono, Ángela Fernández enfocó el debate en la victoria de Austria, que fue representada por el artista JJ. Lorenzo Ruiz aceptó el cambio de rumbo y dejó a un lado la crítica para destacar el talento de varios participantes.
“Ha hecho una gran actuación. Ha habido grandes países que han estado muy bien. Francia ha estado estupenda, como Grecia. Me encantó Italia también”, añadió con un tono más calmado y conciliador, dejando entrever que, pese a todo, reconoce la calidad vocal de muchos de los concursantes.
Un sabor amargo para Melody y sus seguidores
Mientras tanto, Melody ha optado por cancelar temporalmente su agenda y tomarse un descanso. La artista de Dos Hermanas, que soñaba con devolver a España un puesto destacado en Eurovisión, ha preferido no exponerse ante los focos mientras digiere el resultado.
La indignación de su entorno y la reacción del público en redes sociales evidencian que la decepción no es sólo personal, sino colectiva. Una vez más, Eurovisión demuestra que, más allá de la música, el festival sigue siendo un campo de batalla de emociones, política y alianzas estratégicas.
¿Podrá algún día la música sonar más fuerte que los votos entre vecinos? Para muchos, esa sigue siendo la verdadera victoria pendiente del certamen.