Indignación entre los españoles.
Hay acontecimientos que, por la forma en que se desarrollan, dejan a un país entero con un nudo en la garganta. No hace falta que sean grandes catástrofes para que remuevan conciencias, a veces basta con una imagen televisada o una frase desafortunada en la sede de un parlamento.

Cuando eso ocurre, la conversación salta de los informativos a las sobremesas, a los grupos de mensajería, a las redes sociales. De pronto, todo un país se descubre analizando el mismo gesto, la misma mirada, preguntándose qué dice realmente de quienes nos gobiernan.
En la era de las cámaras en alta definición, ya no se escrutan solo los argumentos, sino también la postura, el tono de voz, la forma de respirar. Cada comparecencia pública se convierte en un examen minucioso en el que la ciudadanía observa si las palabras encajan con la actitud. Por eso han ganado protagonismo las especialistas en comunicación no verbal, capaces de traducir en lenguaje llano lo que el cuerpo intenta ocultar. Sus análisis se consumen como hilos de intriga, porque ayudan a entender por qué ciertas escenas dejan una sensación tan incómoda incluso cuando el discurso parece medido al milímetro.
En los últimos días, una de esas escenas ha tenido lugar en la Comisión de la DANA celebrada en el Congreso, donde se revisa la gestión del temporal que golpeó a la Comunitat Valenciana. Las cámaras enfocaban al expresidente de la Generalitat Valenciana, hoy todavía en funciones hasta que se nombre a su sustituto, mientras respondía a las preguntas de los distintos grupos. A primera vista, podía parecer una comparecencia más, con guion aprendido y tono institucional. Sin embargo, la frialdad con la que afrontó la sesión ha encendido todas las alarmas entre quienes se dedican a leer el lenguaje del cuerpo.
Gestos que levantan preguntas.
Una de esas voces es la de Patrycia Centeno, experta en comunicación no verbal y asesora en estrategia política y corporativa. Acostumbrada a destripar conferencias de prensa y actos oficiales, ha reunido en redes sociales a más de 100.000 personas que siguen sus hilos en los que señala detalles que casi nadie había reparado en figuras de la política y de la realeza.
Es realmente increíble que Mazón no se haya alterado prácticamente por nada hoy en el Congreso, pero este carácter propio de quien no tiene sangre en las venas explicaría algo de su inacción el 29/11. Aquí algunas de sus incongruencias corporales 🧵 #bodylanguage pic.twitter.com/Ll2dNw4E5u
— Patrycia Centeno (@PoliticayModa) November 17, 2025
Esta vez ha centrado su lupa en Carlos Mazón durante la sesión de la Comisión de la DANA. En un largo análisis publicado en X, ha ido comentando gesto a gesto la intervención del dirigente, componiendo un retrato que ha sorprendido a muchos espectadores.
Según Centeno, cada movimiento del expresidente durante la comparecencia parece más revelador que el anterior. Llama especialmente la atención, explica, la ausencia casi total de alteración emocional a lo largo de horas de preguntas y reproches. En su hilo resume esa impresión con una frase contundente: «Es realmente increíble que Mazón no se haya alterado prácticamente por nada hoy en el Congreso, pero este carácter propio de quien no tiene sangre en las venas explicaría algo de su inacción el 29/11». Para la analista, esa calma extrema no transmite serenidad, sino una desconexión que ayuda a entender por qué tanta gente percibe la gestión de aquel día como distante y poco implicada.
La especialista relata que nada de lo ocurrido en la sala se le escapó. Durante el turno de preguntas de Ione Belarra, diputada en el Congreso y secretaria general de Podemos, repara en que el dirigente tartamudea y desvía la mirada hacia arriba y hacia la derecha. Es en ese momento cuando pronuncia la frase «no solo atendí llamadas, también las hice porque quería estar pendiente.» Para Centeno, el conjunto de titubeos y ojos en fuga, que ella misma traduce con la fórmula «crear un recuerdo= inventa», revela una gran distancia entre el relato preparado y lo que verdaderamente sucedió.
Palabras frente al lenguaje oculto.
El análisis continúa cuando se aborda la polémica comida en el restaurante El ventorro, organizada en plena emergencia. En ese tramo de la sesión, le preguntan si en algún momento se planteó cancelar el encuentro. Según Centeno, es entonces cuando el cuerpo de Mazón deja ver una fisura en su aparente tranquilidad: «le empieza a temblar la mano, es todavía más llamativo porque es la mano que reposa sobre la mesa…». Para la experta, ese temblor encierra una tensión interna que desmiente el tono relajado con el que intenta restar importancia a la escena.
Otro instante clave llega cuando se le recuerda que la Generalitat de Catalunya, a diferencia de la administración que él encabezaba, no se dedica a «despedir a bomberos para contratar a toreros». En ese cruce, Centeno sostiene que la respuesta de Mazón parece escrita en su rostro incluso antes de articular palabra.
A renglón seguido, la analista subraya lo que ocurre cuando se le menciona de nuevo a las personas afectadas por la tragedia: «Se tapa la boca cuando le hablan de las víctimas. No tengo claro si por vergüenza o porque no quiere que se le escape el perdón…». Ese gesto, explica, sitúa al dirigente en un terreno incómodo entre la culpa y la necesidad de proteger su relato público.
La secuencia se cierra con otro momento especialmente revelador: las explicaciones sobre por qué sus escoltas no le acompañaron hasta el aparcamiento en plena alerta por el temporal. Centeno recalca que, en esa parte, el cuerpo del expresidente dice mucho más que su discurso.
A Ione Belarra le responde: «No solo atendí llamadas, tb las hice porque quería estar pendiente». Pero tartamudea y lleva su mirada hacia arriba y la derecha (imagina, crea un recuerdo =inventa) pic.twitter.com/krsOSwENdE
— Patrycia Centeno (@PoliticayModa) November 17, 2025
Cruza de brazos (protege) para tratar de explicar por qué los escoltas no lo acompañaron hasta el parquing. Ante esa postura, hubiera sido bueno seguir insistiendo… pic.twitter.com/wGpkX2G7Bt
— Patrycia Centeno (@PoliticayModa) November 17, 2025
«A las 19h aún estaba en el Ventorro», le insisten. Mazón niega con la cabeza, pero baja la mirada (culpa) pic.twitter.com/OS2gbtssNJ
— Patrycia Centeno (@PoliticayModa) November 17, 2025
«Se cruza de brazos (protege) para tratar de explicar por qué. Ante esa postura, hubiera sido bueno seguir insistiendo…», ha explicado Centeno. Para buena parte de la ciudadanía, la imagen de un responsable público atrincherado tras sus propios brazos mientras se habla de decisiones cruciales resulta difícil de digerir, hasta el punto de que la noticia ha indignado enormemente a todos los españoles.