Problemas para Antena 3: Boicot a ‘El Hormiguero’ tras saberse quién será el nuevo colaborador estrella

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La pequeña pantalla vuelve a despertar la curiosidad.

Las novedades televisivas forman parte de las conversaciones cotidianas de muchos espectadores. El comienzo de una temporada ofrece motivos para volver a mirar programas conocidos y descubrir propuestas diferentes. Entre las entrevistas, el entretenimiento y las secciones habituales, cada espacio busca razones para mantener el interés. Para el público, esos cambios permiten comprobar cómo evoluciona una oferta que acompaña buena parte de su tiempo de ocio.

Los formatos con una trayectoria prolongada tienen que encontrar un equilibrio entre continuidad y renovación. Sus seguidores reconocen ciertas dinámicas y esperan conservar aquello que les hace regresar. Al mismo tiempo, una propuesta diferente puede abrir una conversación que antes no tenía sitio. Esa combinación explica por qué las decisiones de los programas despiertan curiosidad más allá de una emisión concreta.

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También ha cambiado la manera de seguir lo que sucede en la pequeña pantalla. Una intervención puede verse durante el programa y recuperarse después en un fragmento compartido por internet. Esto permite que los contenidos lleguen a personas que no estuvieron pendientes de la emisión completa. La actualidad televisiva se prolonga así en otros espacios, donde cada espectador decide qué le interesa y qué quiere comentar.

El reto de mantener el interés del público.

En ese escenario, presentar contenidos nuevos supone algo más que introducir una variación en la rutina. Hace falta explicar con claridad qué pueden aportar y encontrar una forma de conectarlos con las inquietudes del público. La curiosidad inicial puede servir de punto de partida, aunque después debe sostenerse con intervenciones comprensibles. Ese es uno de los retos de los espacios que quieren seguir formando parte de la conversación cotidiana.

Una de las novedades de El Hormiguero tiene como protagonista a Anas Andaloussi, un emprendedor de 21 años vinculado a los negocios digitales. El programa de Pablo Motos lo ha incorporado como colaborador para abordar la inteligencia artificial. Su cometido consiste en acercar sus aplicaciones a espectadores con distintos conocimientos sobre la materia. La llegada al espacio añade una nueva etapa a un recorrido que comenzó mucho antes en internet.

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Andaloussi dirige UDIA, una plataforma dedicada a la formación en inteligencia artificial. Según ha explicado, sus contenidos han alcanzado a más de doce millones de personas. La iniciativa estableció una colaboración con ESIC en 2025 para impulsar la enseñanza en este ámbito. Su actividad reúne así la gestión empresarial, la divulgación y el aprendizaje de herramientas digitales.

Una afición que terminó abriendo otras puertas.

Su interés por el ordenador se remonta a la infancia que pasó en Canarias. Con alrededor de diez u once años, los videojuegos compartían espacio con otras inquietudes. En internet encontró jóvenes interesados en la programación, el diseño y la edición de vídeo. Aquellas relaciones acompañaron una curiosidad que acabaría dando lugar a sus primeras iniciativas propias.

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Uno de los episodios que cuenta sobre sus comienzos gira alrededor de veinte euros que le entregó su madre para comprar Minecraft. Tras perder el acceso a la cuenta del videojuego, utilizó los seis euros restantes para adquirir el dominio de una web. “Todo empezó con 20 euros, me timaron 14”, recordó al relatar aquella experiencia. Esa pequeña inversión abrió una etapa de pruebas en la que fue descubriendo cómo construir proyectos en la red.

Con el tiempo, llegó a desarrollar más de cincuenta páginas y a conocer las posibilidades comerciales de sus contenidos. Entre los conocimientos que incorporó estaban las técnicas para mejorar su presencia en los buscadores. También reunió cien mil seguidores en un canal de YouTube que posteriormente cerró. Dos meses después volvió a intentarlo y alcanzó una comunidad de doscientos mil.

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Las primeras cifras detrás de los proyectos digitales.

A los diecisiete años se trasladó a Madrid, cuando ya había puesto en marcha Escríbelo. La herramienta utilizaba inteligencia artificial para producir textos. Según las cifras que él mismo ha ofrecido, ingresaba entre quince mil y veinte mil euros mensuales. Esas cantidades describen la facturación del proyecto y no equivalen necesariamente a sus ganancias personales.

En aquel periodo comenzó a estudiar Administración y Dirección de Empresas. Sin embargo, su paso por la carrera terminó a los tres meses. Consideraba que los contenidos no respondían a lo que necesitaba para desarrollar sus iniciativas. Su trayectoria continuó centrada en la experiencia práctica y en la puesta en marcha de nuevos productos digitales.

En 2023 presentó QuickTok, una herramienta orientada a la creación de vídeos mediante inteligencia artificial. Según su relato, el proyecto facturó treinta y cinco mil euros durante el primer mes. Para el conjunto de sus negocios, situó los ingresos de 2025 alrededor de los cuatro millones de euros. La cifra de diez millones que ha planteado para 2026 corresponde a una previsión, no a un ejercicio ya cerrado.

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Una nueva etapa ante los espectadores.

Su estreno como colaborador tuvo lugar en la emisión del 15 de septiembre, después de la entrevista con José Coronado y Martiño Rivas. Durante su participación abordó las posibilidades de la inteligencia artificial y las dificultades que puede plantear su desarrollo. Al anunciar esta etapa, había señalado que también quería “alertar sobre sus peligros para que la gente pueda adaptarse a este cambio”. Ese propósito acompaña a su intención de explicar cómo pueden aprovecharse estas herramientas.

Entre sus reflexiones aparece la preocupación por los cambios que la tecnología puede introducir en las relaciones personales. Ha planteado que delegar conversaciones en asistentes digitales podría reducir el contacto directo entre las personas. Cuando busca desconectar, sus preferencias pasan por los paseos por el campo y las actividades al aire libre. Son momentos alejados de las pantallas que completan el perfil de alguien cuya profesión depende de ellas.

La nueva etapa también ha tenido continuidad en las redes sociales, donde se han compartido fragmentos de su participación. El propio Andaloussi ha utilizado sus perfiles para explicar que quiere hacer más comprensible la inteligencia artificial. Al valorar su estreno, destacó especialmente el mensaje de orgullo que había recibido de su madre. Sus publicaciones han incorporado así una perspectiva personal a la presentación de su trabajo ante los espectadores.

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