Un momento que marcó titulares.
La presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2011 estuvo marcada por momentos memorables, pero pocos fueron tan comentados como aquel 23 de enero de 2009. En esa fecha, el entonces presidente y su esposa, Sonsoles Espinosa, posaron junto a Barack y Michelle Obama frente a la Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York. Sin embargo, la atención mediática no se centró en los mandatarios, sino en las hijas adolescentes de Zapatero, Laura y Alba Rodríguez Espinosa, cuyo estilo gótico se robó los titulares.

Con tan solo 16 y 13 años, las jóvenes se convirtieron en el centro de un intenso escrutinio mediático por vestir largos vestidos negros, muñequeras y botas militares. Aunque su elección de vestuario no tenía nada de malo, su imagen generó una oleada de críticas que muchas calificaron como bullying hacia menores. Este episodio, ampliamente debatido en prensa y televisión, marcó una línea roja en cómo los medios abordaban la privacidad de las familias de los políticos.
Desde aquel incidente, Laura y Alba optaron por mantenerse lejos del foco mediático. A pesar de ser hijas de un expresidente, nunca buscaron seguir sus pasos en la vida pública. Pero, ¿qué ha sido de ellas después de aquel controvertido episodio?
Carreras lejos de la política.
Laura Rodríguez Espinosa, ahora con 31 años, cursó estudios en la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido. Durante su trayectoria, pasó por diversos trabajos, desde becaria en la televisión del Real Madrid hasta el equipo de iluminación de una conocida discoteca madrileña. Alba, de 28 años, también se especializó en el campo audiovisual, graduándose en Comunicación Audiovisual Digital y Artes Escénicas. Su sueño de ser actriz la llevó a coincidir en eventos cinematográficos con estrellas como Jennifer Connelly.
Pero lo que realmente ha captado la atención recientemente es su aventura empresarial en el mundo de los eSports. En 2019, las hermanas fundaron ‘Whathefav’, una agencia de marketing multimedia enfocada en los deportes electrónicos. Ubicada cerca del Paseo de la Castellana, la agencia se ha posicionado como una referencia en el sector.
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«Nuestro cometido es ayudar a que las empresas consoliden su marca y dar soporte en el mundo de los eSports. Vamos de la mano de la igualdad, la sostenibilidad y la innovación para tratar de evolucionar al mismo ritmo que nuestra sociedad», señalan desde su página web.
Expansión hacia el mercado latinoamericano.
La agencia, que ya cuenta con clientes como Huawei, Neox Games y El Plural, ha dado un salto internacional al incursionar en el mercado venezolano. Recientemente, ‘Whathefav’ anunció su colaboración con ‘El Server’, un medio digital especializado en gaming de Venezuela. Este movimiento busca aprovechar el creciente interés por los eSports en América Latina.
Sin embargo, la decisión de trabajar en un país gobernado por Nicolás Maduro ha generado críticas y especulaciones debido a la cercana relación de Zapatero con el líder venezolano. La oferta de empleo publicada por la agencia para un proyecto gaming en Venezuela fue retirada tras el revuelo mediático, dejando en el aire detalles sobre su alcance.
Una empresa en crecimiento.
A pesar de la controversia, los números respaldan el éxito de ‘Whathefav’. En 2022, la agencia registró ingresos de más de 301.000 euros, un aumento significativo respecto al año anterior. Actualmente, el equipo está conformado por siete personas, con Alba al frente como CEO y Laura en el rol de administradora solidaria.

Este camino empresarial ha permitido a las hermanas Rodríguez Espinosa trazar su propio rumbo, lejos de la sombra política de su padre. Con su visión innovadora y compromiso con la sostenibilidad, demuestran que el mundo de los eSports no es solo un pasatiempo, sino una industria con un futuro prometedor. Las menores que alguna vez fueron objeto de críticas injustas han crecido para liderar proyectos que trascienden fronteras y desafían expectativas.