«Que no me espere…» Estremecedor mensaje de Daniel Sancho a su novia

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Confesión de un asesino

Daniel Sancho, el hijo del actor Rodolfo Sancho y nieto del legendario Sancho Gracia, ha confesado haber matado y descuartizado a su amigo Edwin Arrieta, un cirujano colombiano con el que mantenía una relación de amistad. El crimen ocurrió en Tailandia, donde Daniel había viajado para encontrarse con su novia, a la que llevaba cinco años de relación.

En una exclusiva telefónica con una reportera de ‘El programa del verano’, Daniel ha relatado con frialdad los detalles de su macabro acto, que le podría acarrear la pena de muerte en el país asiático. Según ha dicho, actuó en defensa propia, ya que Edwin le tenía amenazado a él y a su familia con su fortuna y sus contactos en Colombia.

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Un trato privilegiado

Daniel ha asegurado que la policía tailandesa le está tratando “muy bien” y que incluso le han llevado a cenar a un hotel de lujo tras “cerrar su caso”. Ha mostrado una actitud tranquila y animada, sin mostrar arrepentimiento ni miedo por su futuro. Solo ha cortado la conversación cuando la periodista le ha preguntado por los motivos del asesinato.

Minutos después, ha vuelto a contactar con la reportera por mensajes, en los que ha explicado que Edwin le tenía “prisionero” y que le obligaba a hacer cosas que no quería. Ha revelado que nadie de su entorno sabía nada de las amenazas del cirujano, ni siquiera su padre, porque temía que tuviesen su móvil pinchado.

Un adiós a su novia

Daniel también ha hablado de su novia, con la que había quedado en Tailandia. Le ha mandado un mensaje en el que le dice que no le espere ni debe, que sea feliz y que siga con su vida. Ha comparado su situación con la de un conquistador romano en la Galia, dando a entender que es consciente de que no volverá a verla.

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Su máxima prioridad ahora es “conseguir volver a España” y que su caso tenga “cobertura mediática”. Ha pedido ayuda a la reportera para lograrlo, aunque sabe que lo tiene muy difícil. Se enfrenta a una posible pena de muerte por el atroz asesinato de su amigo, al que descuartizó y metió en bolsas de basura.