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Raquel le da a Alejandro las calabazas más sinceras desde que comenzó First Dates

Ser sincero es una virtud. Ser un maleducado sin una pizca de empatía en un defecto. ¿Parece fácil, verdad? Pues no lo es. La línea que separa el ser una persona clara y sin dobleces y el convertirse en un ser odioso es muy fina, y algunos la cruzan sin importarles lo que pueda sentir la otra persona. No, no es necesario soltar lo primero que se te pase por la cabeza al encontrarte con alguien al que no ves desde hace mucho tiempo –el típico “estás más gorda” o “estás más calvo”–, si ese alguien no te ha preguntado.

Tampoco es necesario ser cruel, como lo fue Raquel en su cita con Alejandro en “First Dates”. La joven, que según sus palabras y actitud parecía la última ganadora de Miss Universo, ninguneo al chaval durante toda la velada para rematarlo en la decisión final diciendo que no tendría una segunda cita con él “porque no me ha ‘gustao’ físicamente. A ver, si lo veo por Ciudad Real que vivimos, pues lo saludaré ‘hola qué tal’. Pero como pareja no”. Baja Modesto, que sube Raquel.

Normalmente, cuando alguien no te gusta físicamente, no es necesario remarcarlo. Puedes decir que como amigo lo que quiera, que no habéis conectado, que no tenéis cosas en común o mil “mentiras piadosas” que no vayan directas a hundir la autoestima de tu pareja de cena. “Es que yo soy muy sincero”. No, eres cruel y piensas que te tendrían que dar el Premio Nobel de la Paz por ello, no te equivoques.

 

Alejandro, que se pasó toda la noche con los nervios a flor de piel, tuvo que soportar las perlas de la “modelo” Raquel como “si me hubieras ‘gustao’ en plan, en cuanto te he visto, hubiera estado super nerviosa, sin hablar. O sea, como estás tú”. Finalmente, y después del rechazo de la joven, Alejandro también le dijo no a una segunda cita porque había algo en su forma de ser que no le gustaba. Otros no hubieran sido tan benévolos.

Una joya esta chica, sin duda.