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Sale a la luz el sorprendente motivo por el que Eva González está enfrentada a sus vecinos

Por lo que parece, a Eva González la maternidad le ha sentado muy bien. Desde que nació el pequeño Cayetano, ella y su marido el torero Cayetano Rivera se han convertido en los padres primerizos de moda.

Recientemente se les ha podido er muy felices paseando por las calles de Sevilla y del pueblo de la presentadora, Mairena de Alcor.

Este ha sido el lugar escogido para pasar unas semanas de tranquilidad y reposo antes de volver a su casa de Madrid… donde parece que, por culpa de su relación con sus vecinos, las cosas no son tan idílicas.

Así, según El Español la presentadora y modelo habría alargado su estancia en Sevilla lo máximo posible por una gran razón: la nefasta convivencia con sus nuevos vecinos madrileños.

Por lo que parece, a la presentadora de MasterChef no le gustan sus vecinos y está dispuesta a hacer cualquier cosa para no tener que coincidir con ellos. ¿Alguna vez habéis hecho eso de retrasar la salida de casa para no coincidir con algún vecino en el ascensor? Por lo visto, dicen que Eva es capaz de esperar hasta 10 minutos hasta salir o entrar de su casa con tal de no encontrarse con ninguno de los inquilinos del edificio situado en una zona muy pija cercana al Bernabéu.

Resulta que estos vecinos consideran que Eva y Cayetano son demasiado “zarrapastrosos” para esa vivienda tan exclusiva, y no estarían muy conformes con que la pareja decidiera mudarse allí. Se supone que este es uno de los motivos por los que la nueva mamá hace todo lo posible para no coincidir con sus vecinos.

Las malas lenguas dicen que la modelo es capaz de esperar hasta que los vecinos acaben de hablar con el portero, o se entretengan en el portal, para entrar o salir ella. También evita coincidir en el portal, en las escaleras, el ascensor e incluso en las calles del barrio madrileño… Qué estrés, ¿no?

El piso, por el que pagan una renta que superaría, según estimaciones del sector, los 2500 euros mensuales, está situado en una de las últimas plantas del edificio. Mide unos 170 metros cuadrados y parece claro que no va a ser su residencia definitiva.

Así, después de sentirse como en casa en su pueblo natal, la pareja ha decidido quedarse en Sevilla hasta el mes de mayo, evitando regresar bloque de pisos que parece se haya convertido en una de sus mayores pesadillas…

¿Cómo os quedáis?