Sale a la luz la verdadera causa de la muerte de Luis Ortiz, exmarido de Gunilla von Bismarck

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La despedida de un icono marbellí.

Luis Ortiz, un nombre que resonaba en las esferas más exclusivas de Marbella, ha fallecido a los 80 años este lunes por la tarde en el Hospital Quirón de dicha ciudad. Su vida estuvo marcada por el glamour, la jet set y su icónica relación con su exesposa, Gunilla von Bismarck, bisnieta del canciller alemán Otto von Bismarck.

A lo largo de las décadas, Luis Ortiz se convirtió en una figura imprescindible en las fiestas y eventos más exclusivos, donde siempre estuvo acompañado por la elegancia y carisma de Gunilla, quien hoy llora su partida. La noticia de su muerte deja un vacío en la vida social de Marbella, donde tantos compartieron momentos inolvidables a su lado.

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Luis había luchado durante varios años contra un cáncer de próstata, una batalla que terminó este lunes, rodeado de los seres más cercanos. Junto a él, en sus últimos momentos, estuvo Gunilla, demostrando que a pesar del fin de su relación sentimental en 1972, su vínculo personal permaneció inquebrantable. También lo acompañó su hijo, Francisco José Ortiz von Bismarck, quien hereda no solo su apellido, sino también el legado de un hombre que supo brillar en los ambientes más sofisticados. Aunque la causa exacta de su muerte no se ha hecho pública, lo que sí era evidente en los últimos tiempos era el deterioro de su salud, la cual ya había mostrado signos de gran fragilidad.

Un adiós marcado por la nostalgia.

La última vez que Luis Ortiz fue visto en público fue en abril de este mismo año, con motivo del 70º aniversario del Marbella Club, un evento que, como era habitual, no podía perderse. Sin embargo, su presencia en aquella ocasión estuvo marcada por su delicado estado de salud, lo que hizo que muchos de los asistentes se preocupasen por él.

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Ortiz llegó en silla de ruedas, acompañado por la siempre elegante Gunilla von Bismarck, y juntos acapararon miradas y comentarios de nostalgia. Aunque separados desde hace décadas, su complicidad seguía siendo evidente. Para quienes los conocieron, no había duda de que aquella pareja siempre mantuvo una conexión especial, mucho más allá de lo que su matrimonio había representado en su momento.

Luis y Gunilla fueron, sin lugar a dudas, los grandes anfitriones de las fiestas más exclusivas de Marbella durante su época dorada. La ciudad era testigo de los eventos que ambos organizaban, donde acudían figuras de la realeza, empresarios y celebridades de todos los rincones del mundo. Ortiz, además, fue miembro del famoso cuarteto marbellí conocido como ‘los Chorys’, un grupo que personificaba el lujo y la vida desenfadada en la Costa del Sol. Su estilo de vida, siempre rodeado de fastuosidad y glamour, dejó una huella imborrable en la historia de Marbella, donde su nombre será recordado por generaciones.

Un adiós íntimo sin velatorio.

El destino ha querido que la despedida de Luis Ortiz sea discreta y sin los fastos que solían acompañar su vida social. Según ha informado Europa Press, el cuerpo de Ortiz ha sido trasladado ya al depósito forense, y no se llevará a cabo un velatorio, como podría esperarse en el caso de una figura tan prominente. En lugar de ello, se celebrará una misa el próximo sábado 21 de septiembre, en lo que será un momento íntimo para aquellos que deseen rendirle homenaje. Esta decisión contrasta con la vida pública que Ortiz y su exesposa llevaron durante décadas, pero refleja quizás un último deseo de privacidad.

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Hace menos de un mes, Gunilla von Bismarck también se vio afectada por otra pérdida cercana: la de Caritina Goyanes, una figura muy querida en su círculo íntimo. En ese momento, Gunilla expresaba su desconcierto y dolor ante la sucesión de tragedias: «No sé qué decir, estoy en shock. Me han mandado un mensaje para avisarme. No hay palabras. Cari es una mujer encantadora, ¿cómo se puede encajar dos golpes así tan seguidos? Para mí es mi familia, no tengo ni lágrimas. No sabemos qué ha pasado. Es muy duro, esto es lo peor que puede pasar». Estas palabras no solo reflejan su tristeza por la partida de Goyanes, sino también el impacto de la muerte de Ortiz, un hombre con el que compartió una vida llena de luces y sombras.

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