Web
Analytics

Santiago, el español que dio una paliza de muerte a su padre tras enterarse de su terrible secreto

Propinó a su padre una paliza que le acabaría costando la vida.

Santiago, un anciano de 74 años, falleció en 2016 tras la agresión que sufrió a manos de su hijo. El escrito del fiscal narra cómo el 2 de marzo de 2016 el hijo del acusado, que entonces tenía 8 años, le contó al procesado que su abuelo le sometía a actos de carácter sexual.

Tras esto, el acusado fue hasta casa de su padre, en Torrent, Valencia, y entró en la habitación en la que se encontraba la víctima, que sufría graves problemas de salud. Cerró la puerta para que no intervinieran las personas que cuidaban al anciano, y le propinó puñetazos y patadas en la cabeza y en el tórax.

El juicio, que se celebra esta semana ante un jurado en la Ciudad de la Justicia de Valencia, reúne numerosos ingredientes que le añaden complejidad. Además del aspecto morboso provocado por la suma de un crimen violento y unos posibles abusos sexuales dentro de una misma familia.

La declaración del fallecido gracias al testimonio que hizo, meses antes de fallecer, a un funcionario.

La complejidad deriva de si se considera que fue la agresión la causa de la muerte de la víctima o no, en cuyo caso sería asesinato o asesinato en grado de tentativa respectivamente. El anciano murió meses después de que su hijo le diera la paliza, y por eso podemos ahora conocer la declaración que hizo ante el juez de instrucción.

Aquel testimonio, tomado a mano por un funcionario en la residencia en la que fue ingresado el anciano tras permanecer 41 días en la UCI y luego varios meses en el hospital, fue leído este martes a los atentos oídos del jurado. Mientras sus miembros tomaban cuidadosa nota, el acusado, que también se llama Santiago, lloraba desconsolado al escuchar la declaración.

La Fiscalía pide para él nueve años de cárcel y el pago de una indemnización de 11.900 euros, calificando los hechos como delito de asesinato en grado de tentativa. Consideran que deben ser tenidas en cuenta las atenuantes de arrebato y confesión, pero también el agravante de parentesco.

Sus hermanas ejercen la acusación particular contra él, y piden 22 años por asesinato, sin tener en cuenta que hubiera ningún motivo relacionado con unos abusos sobre el nieto. Según ellas, el asesino fabricó ese falso motivo.

La defensa sostiene que Santiago sufrió un estado de pérdida de control sobre sí mismo después de escuchar el relato de su hijo sobre los abusos sexuales cometidos por el abuelo. Este relato ha sido considerado creíble por el Instituto Espill, una entidad privada especializada en tratamiento de abusos sexuales en la que ha sido tratado el niño.

La declaración del anciano ante el juez de instrucción se produjo un 10 de mayo de 2016 y el funcionario tomó nota a mano, porque no fue posible trasladar al enfermo. Esto añadió dramatismo a la lectura de este martes, por la dificultad en la interpretación de la letra de aquel funcionario por parte del letrado de la Administración de Justicia.

Según la declaración del fallecido, su hijo “tenía muchas ganas de pegarle”, aunque no explicó por qué. El día de los hechos su hijo llegó a casa, le dijo “te tengo que matar”, y emprendió a puñetazos y patadas sin más explicaciones. “No me pegues, soy tu padre”, alcanzó a decirle.

Pidió socorro a las personas que le cuidaban, quienes declararon que al escuchar gritos permanecieron primero al otro lado de la puerta del salón, y luego finalmente la abrieron. Se encontraron al hijo encima del padre pegándole, y salieron corriendo a llamar a la Policía.

“Me pegó hasta que se cansó y se marchó diciéndome cuando te pille te mato”, declaró la víctima. “Quiero que lo metan en la cárcel, pero no reclamo indemnización”, señaló el abuelo, antes de recordar que “su hijo le ha inculcado al nieto lo que ha querido. Y que me decía que yo había violado a mi nieto”.

La madre del menor escuchó de boca de éste el mismo relato, y explicó que su marido reaccionó muy alterado a lo que contó el niño. Salió de casa y luego volvió explicando que había pegado a su padre. Después, se fue con el DNI a confesar en comisaría. “Estaba fuera de mí, mi padre era mi ídolo hasta que me enteré que era un violador”, confesó el autor de la agresión.