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Se desvela la horrible causa del crimen de Barbate: Ramón era discapacitado y Beatriz tenía cáncer

El pasado lunes 9 de agosto, una mujer falleció tras tirarse por la azotea del edificio donde vivía, cuando los agentes policiales acudieron a la llamada de los testigos del terrible hecho, se encontraron a un hombre malherido en uno de los domicilios. Con el paso de las horas se van confirmando, en el crimen de Barbate (Cádiz), más detalles de lo ocurrido y la dramática situación familiar en que la pareja se encontraba.

Aparentemente , en principio, se logró entender que la mujer que se había tirado de la azotea habría agredido antes a su pareja. Él terminó muriendo horas después en el hospital, al no poder superar la gravedad de las heridas causadas. Con el paso del tiempo logró esclarecer que no se trataba de un crimen pasional ni de un asesinato motivado por una discusión o pelea. El motivo de la doble muerte de esta pareja ha resultado ser distinto.

Beatriz era una mujer de 65 años y Ramón, su pareja, acababa de cumplir 74, ambos llevaban viviendo en Barbate desde hace muchos años. Ella nació en la misma localidad y se ejerció como profesora de Educación Infantil durante su vida laboral, pero tuvo que abandonar su profesión para cuidar de su marido. Él, que trabajó como profesor de pintura y fue un reconocido pintor, sufría una discapacidad desde hace tiempo que requería de muchos cuidados. En los últimos años tenía que moverse en silla de ruedas y necesitaba usar pañales.

Ella, dedicándose al cuidado de su pareja las 24 horas del día durante años, acabó desarrollando una depresión, pero hace unos meses, ese dolor psicológico acabó siendo también un dolor físico, que llevó a la mujer fue al médico. Y tras unas pruebas médicas, estas revelaron, en este pasado mes de junio, que Beatriz sufría un cáncer de pulmón y de útero. Ante tal situación, Beatriz tuvo claro que cuando ella faltase, y le quedaba poco de vida, su marido iba a quedarse solo con su discapacidad, y este pasado domingo, mientras estaba a la espera de un diagnóstico definitivo, decidió acabar con su sufrimiento y el de Ramón.

Según las últimas informaciones, le dio un fuerte golpe en la cabeza y luego le apuñaló varias veces, aunque no fue capaz de rematarlo. Después, subió a la azotea de su edificio y se lanzó desde allí, falleciendo en el impacto contra el suelo. Cuando los agentes de la Guardia Civil llegaron, el hombre todavía estaba vivo y los servicios médicos le trasladaron al hospital, donde acabó perdiendo la vida unas horas después.