Un adiós lleno de dolor y amor

La muerte del joven futbolista Álvaro Prieto ha conmocionado a toda España. Con solo 18 años, desapareció tras salir de una discoteca en Córdoba y su cuerpo fue hallado cuatro días después por un equipo de televisión. Su familia y sus amigos le han dedicado emotivas cartas en las que le recuerdan con cariño y admiración.
Su tía le ha escrito una carta en la que le dice que nunca pensó que tendría que despedirse de él de esa manera. Le alaba por su espíritu de lucha y le agradece por haber elegido tan bien a sus amigos. Esos amigos que han estado con la familia en todo momento, que han buscado a Álvaro sin descanso, que han llorado su pérdida y que han demostrado una gran humanidad, amor y amistad.
Un caso lleno de incógnitas
La familia de Álvaro Prieto ha optado por el silencio y la discreción hasta tener toda la información sobre lo ocurrido. Son muchas las preguntas que quedan sin respuesta sobre el caso y las pruebas que se tienen que realizar. La policía desplegó un dispositivo de búsqueda en el lugar donde los testigos vieron por última vez a Álvaro, pero no pudo encontrarle.
Fue un equipo del programa ‘Mañaneros’ el que localizó el cuerpo de Álvaro durante una grabación rutinaria. El hallazgo causó una gran conmoción y sorpresa, tanto para los periodistas como para las autoridades. Se desconocen las causas de la muerte y las circunstancias que rodearon la desaparición del joven.
Un amigo para siempre
El último amigo que estuvo con Álvaro Prieto en la discoteca también le ha rendido homenaje con una carta. Le da las gracias por haber sido su compañero inseparable desde la infancia, por haberle dicho ‘te quiero’ antes de entrar en la discoteca, por haber dejado una huella imborrable en el mundo. Le promete no sufrir demasiado y le pide que les cuide desde el cielo.
El amigo de Álvaro reconoce que le ha tocado una parte muy dura en esta situación, pero se siente afortunado de haber podido compartir ese último momento con él. Le dice que la gente le quiere mucho y que su recuerdo es eterno. Le despide con un “nos vemos pronto amigo mío” y le agradece por no fallarle nunca.