
Una reseña ofensiva y una respuesta inesperada
Una heladería se ha convertido en protagonista de una historia viral, no por sus productos, sino por la brillante forma en la que respondió a una crítica desagradable. La respuesta ha sido celebrada en redes sociales por su elegancia y templanza.
Todo comenzó cuando un cliente publicó una reseña en la que criticaba duramente tanto el establecimiento como a la propietaria. «Artesano artesano no es. El helado, quiero decir. Y nada en general. El sitio, sin más. Y está regentado por una señora como de 400 años más arrugada que una uva pasa y que tiene muy mala follá», escribió el usuario. «No vayáis, es una tomadura de pelo», añadía, comentario que no tardó en viralizarse gracias a la cuenta @soycamarero.
Una contestación breve, pero demoledora
La heladería decidió no rebajarse al nivel del comentario y respondió de forma tan breve como contundente: «Muchas gracias, Eduardo. Dios bendiga». Una frase que ha sido considerada por muchos como un ejemplo de clase ante la falta de respeto.
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. Muchos usuarios salieron en defensa de la propietaria, aplaudiendo tanto su actitud como la de quienes no toleran ese tipo de desprecio gratuito. «Si con 50 años te la suda lo que te digan imagina con 400. Esa señora no gasta energía ni tiempo en replicar a imbéciles», comentaba uno de los usuarios.
¿Esa respuesta tan bondadosa?🤣 pic.twitter.com/psVeGsy6cD
— Soy Camarero (@soycamarero) May 16, 2025
Críticas al crítico
Varios internautas señalaron que la reseña perdía toda validez al centrarse en el aspecto físico de la dueña del negocio. «Quizás no tiene claro el concepto de artesano. Lo evidente es, que al valorar el aspecto físico de la señora que regenta el establecimiento, pierde cualquier tipo de credibilidad que pudiera tener su reseña», escribió otro usuario.
Otros fueron más directos en su condena al comentario: «Esto no es una reseña a un establecimiento. Es la actitud de un impresentable». La mayoría coincidía en que, más allá del gusto por el helado, lo que debe prevalecer es el respeto por las personas que están al frente de cualquier negocio.