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Un fotógrafo maldijo el momento en que entró una madre con su hija 10 minutos antes de cerrar, pero luego pasó algo mágico

Todos hemos estado en su situación alguna vez: es el final de un largo y agotador día de trabajo, falta muy poco para cerrar, y te mueres de ganas de que llegue el momento de salir e irte a tomar algo con los amigos, o a casa a pegarte un atracón de Netflix… ya sabéis. El caso es que mentalmente ya no estáis en el trabajo, y por eso cuando de pronto llega una llamada o un email, o entra un nuevo cliente por la puerta, no podéis evitar irritaros.

Puede que cuando esto ocurra tengamos la tentación de escurrir el bulto, hacer caso omiso a la responsabilidad y hacer todo lo posible por largarnos de todas maneras. Pero no es lo que hizo el protagonista de la historia que os vamos a contar. Un hombre a quien el corazón le obligó a quedarse, y quizás sea la mejor decisión que ha tomado en su vida.

Esta preciosa historia se publicó originalmente en la web Not Always Right, y ha sido viralizada recientemente por Bored Panda. Trata sobre una una niña enferma, una madre desesperada y el amable fotógrafo que convirtió su irritación inicial en uno de los momentos más emotivos que vais a leer.

El final es totalmente inesperado, así que mejor que tengáis pañuelos a mano

Estas son algunas de las reacciones que ha recibido, con las que nos identificamos por completo:

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