
Un acto indignante en el aeropuerto de Barcelona
Esta semana se desató la polémica por un insólito caso ocurrido en el aeropuerto de Barcelona-El Prat: una pareja decidió continuar con su viaje dejando atrás a su hijo de diez años, quien no pudo embarcar por no tener los documentos necesarios. La situación salió a la luz gracias a una controladora aérea que compartió lo sucedido en TikTok, lo que provocó una oleada de reacciones y viralización inmediata del caso.
«Como madre, flipo», comentaba Lilian, la controladora aérea que fue testigo indirecta del incidente. Según relató, se enteró de lo ocurrido al recibir una alerta: «el avión ha vuelto a parking porque hay un niño en la terminal». A raíz del aviso, la Guardia Civil intervino para identificar a los pasajeros, y el sobrecargo logró localizar a los padres del menor. Finalmente, tanto ellos como otro de sus hijos fueron trasladados por la Policía a la comisaría del aeropuerto.
Consecuencias emocionales para el menor
La cadena Antena 3, a través de su programa YAS verano, consultó a la psicóloga María Pastor para conocer su opinión profesional sobre el impacto psicológico que puede sufrir el menor. «Es una sensación de abandono. No solamente es ese momento, sino el sentimiento de desconfianza hacia los padres, que son los que te tienen que cuidar y proteger. Es una ruptura del apego», explicó.
Según la experta, la verdadera dimensión del daño emocional podría manifestarse más adelante. «Las secuelas del trauma no son visibles en este momento, sino que pueden aparecer después. Solamente no quedaría un trauma si se le hubiese dado una explicación clara de por qué sucede eso, quién va a venir a buscarle…», añadió Pastor.
El egoísmo parental y la falta de alternativas
La psicóloga insistió en la gravedad de lo ocurrido, especialmente teniendo en cuenta la corta edad del niño. «Solo son diez años», subrayó. Aunque el menor pudiera parecer maduro para su edad, eso no justifica exponerlo a una situación tan extrema. «Probablemente es un niño maduro, pero no dejan de ser diez años, con todos los imprevistos que eso puede tener. Eso se va a quedar marcado para esta criatura de por vida», afirmó.
Además, criticó el absoluto egoísmo, la total falta de empatía y de planificación de los progenitores, considerando que existían otras opciones menos traumáticas. «Otra cosa es que uno de los papás se hubiese quedado o se hubiesen esperado hasta que un familiar lo pudiese haber recogido, retrasando, a lo mejor, su vuelo. Había más opciones», concluyó totalmente indignada con el terrible caso.