
Una vez más, el icónico restaurante de ‘First Dates’ recibió a nuevos solteros y solteras con la esperanza de encontrar el amor. Entre ellos, Beatriz, de 47 años, y Carlos, de 50, quienes llegaron con la ilusión de hallar a su media naranja. Sin embargo, la química no estuvo de su lado.
Beatriz, auxiliar de enfermería y creadora de contenido de Logroño, fue la primera en cruzar la puerta del local. Con una idea clara sobre lo que busca en una pareja, confesó: «Me gusta que sea un tío divertido, inteligente», le comentó a Carlos Sobera. No obstante, admitió no haber tenido suerte en el amor: «En el amor soy muy tonta porque lo doy todo… Y así me va. Que me va mal», expresó con sinceridad ante las cámaras del programa.

Para su cita, el programa le presentó a Carlos, apodado ‘Peluchín’, un informático de Burgos con un carácter extrovertido y simpático. Aunque llegó entusiasmado, el flechazo no fue inmediato, más bien todo lo contrario. Desde el primer instante, ambos sintieron que no eran el uno para el otro.
Carlos fue el primero en reconocerlo: «Me parece guapa, pero no del guapo que me gusta a mí. A mí me gustan un poco más raras», declaró en su testimonio. Por su parte, Beatriz no se quedó atrás y fue aún más contundente: «No me gusta que está un poco gordito. Para gorda ya estoy yo».

La falta de conexión quedó en evidencia a lo largo de la velada. No encontraron puntos en común y la conversación apenas fluía, lo que generó varios momentos de silencio incómodo. La falta de afinidad fue tan evidente que la posibilidad de una segunda cita se desvaneció rápidamente.
Al final del encuentro, Carlos lo dejó claro: «Yo en principio no tendría una segunda cita. Creo que no es el tipo de persona que me gusta como pareja. Para una amistad, todo lo que quieras, pero no para tener una relación». Beatriz coincidió con su impresión: «Como pareja no, porque no he sentido un ‘feeling’ o una atracción física». Así concluyó otra cita en ‘First Dates’, demostrando que encontrar el amor a primera vista no siempre es tarea fácil.